17/05/2018

Un relato superficial de alguien que no lo era
Koldo LANDALUZE
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Fiel a su estridente discurso cinematográfico, Liliana Cavani rodó en el año 77 “Más allá del bien y del mal”, un acercamiento un tanto sicotrónico, pero eficaz en su empeño de no dejar indiferente a nadie, a la figura de Lou Andreas-Salomé. Ahora, en su primera apuesta en la ficción, Cordula Kablitz-Post ha retomado la figura de esta escritora y sicoanalista que apostó por subvertir muchas normas establecidas gracias a su ideario feminista y a un código de conducta irreductible.

Si bien ambas producciones comparten su intención de otorgar a Lou Andreas-Salomé la gran relevancia que merece, el resultado final es igual de frustrante. En el caso de Cavani, al menos tropezamos con algunas secuencias de impacto que pueden poner de manifiesto la gran personalidad de su protagonista. Por contra, en este nuevo biopic todo resulta plano e intrascendente. Kablitz-Post se atrinchera en un discurso afable y mecánico a la hora de adentrarse en la compleja personalidad de una mujer que renegaba de los convencionalismos. Carente de vigor, lo único que encontramos a lo largo del metraje es un encadenado de recuerdos rememorados por una Lou Andreas-Salomé otoñal que, mientras es testigo de la gran catarsis que supuso la segunda guerra mundial, nos guía a través de un lánguido álbum fotográfico. Lamentablemente, el filme se queda en la superficie y otorga excesivo interés al trío sentimental que compartió la protagonista junto a Friedrich Nietzsche y Paul Rée. El resto parece no importar ya que vuelve a ser el factor sexual –al igual que en la película dirigida por Cavani– lo que parece preocupar a Kablitz-Post. Para colmo de males, su estilo visual es desastroso y la composición que realiza la actriz Katharina Lorenz durante buena parte del metraje, provoca cierto distanciamiento debido a unos diálogos y una pose muy poco desarrollada y basada básicamente en los arquetipos.