18/05/2018

MARIA RIVERO Y GORKA CHAMARRO
VOZ Y BATERÍA DE SIROKA RESPECTIVAMENTE

«Buruz behera» es el nuevo disco de Siroka, formación que el próximo año cumplirá diez años, un decenio en el que el grupo deja cinco referencia orientadas hacia el rock y donde las diversas evoluciones han conducido al cuarteto hasta «Buruz behera», el álbum más completo y mejor planteado de su carrera. Orientación, estudio, cambio de componentes y acabado les ha renovado de manera eficaz.

«Hemos grabado en círculo, sudando mirándonos, sintiéndonos juntos»
Pablo CABEZA|BILBO
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«Es para celebrar que un grupo como el nuestro haya resistido a los embates estos nueve años así que, y aunque no hayamos pensado aún en esto ya que hemos estado centradas en ‘Buruz behera’, supongo que lo celebraremos por todo lo alto», comenta Maria Rivero..

“Ura” (2016) fue un disco de canciones tranquilas, aunque “Esperoan” o “Desoreka” sonaban rockeras. “3.SZN” (2013) ya tenía al menos cinco título rockeros, si bien, con ataques limpios, especialmente desde la guitarra. Con “Buruz behera” los seis temas sudan rock, con una guitarra que, especialmente, ha revolucionado parte de la sonoridad del grupo. «Supongo que aun existiendo siempre esa tendencia hacia al rock en el grupo, esta vez hemos tratado de guardar una coherencia de estilo global, y por lo que en la selección de los temas era importante que fueran más ‘pesados’, más ‘oscuros’». «En los anteriores discos –continúa Maria– quizá hemos sido más impulsivas en la composición y esta vez hemos sido aún más exigentes».

Gorka Chamorro apunta que no pueden negar que la trayectoria de Siroka ha tenido una línea muy rockera siempre, pero que en este último disco querían conseguir «esa fuerza que quizá no alcanzaban los anteriores discos».

De entrada, “Buruz behera” o la densa y envolvente “Talkak”, uno de los mejores cortes de su trayectoria, quizá junto a “Ez dira galdu”, ya dejan claro que las líneas de tensión del grupo son diferentes. No obstante, no es sencillo decantarse por uno u otro corte, ya que Siroka han preferido seleccionar bien y no mirar si el disco no llegaba a la media hora. En consecuencia, no hay rellenos ni canciones de transición. Los seis cortes son plenos, rockerío, melodía, ideas y hasta claves para que los escuchantes del metal se sientan cómodos.

Esa guitarra de “Aztarnak” lleva mucho rock duro en sus dedos, como “Burus behera”, la más aguerrida del disco y la más abierta al mundo del rock-metal. El cambio no es sencillo para un vocalista, pero Rivero se ajusta con soltura, para eso cuenta con una voz de amplio rango, con potencial para ajustarse a estilos diferentes.

“Buruz behera” crece generoso con las escuchas. Sugiere un directo dinámico y agitado. Escúchese a pleno volumen, la sangre hallará nuevos recorridos por neuronas desconocidas.

La entrada del guitarrista Eriz Perez, de larga trayectoria, y del bajista Joseba Urrueta contribuyen al cambio, al concepto de intensidad y sonido. «Eriz entró –explica Gorka– a mitad de la gira de “Ura”. Yo ya había tocado con él en Amaiur y María comparte con él el proyecto Hutsa y Kintsukoroi. Le conocíamos también del grupo de versiones de metal Versen, de The Pushermen o de tocar con el músico Iñaki Plaza. No lográbamos encajar con los nuevos guitarristas que entraron cuando Pagaza se fue a currar a Barcelona. Se lo comentamos a Eriz que alguna vez ya se había ofrecido para hacer alguna sustitución, nos dijo que sí, y hasta hoy. En aquella época era Ciro quien tocaba el bajo, bajista de Zein Da Zein? (mi otro grupo). Urru es de Orduña, conocido de la banda desde hace años. Le propusimos hacer unas sustituciones de Ciro y, al final, por tema de calendario, se quedó al bajo».

Urru proviene del mundo reggae, pero ha encajado en la propuesta rockera de Siroka. Fue bajista de Potato, Gobeo Bay, Early Reflections... También tocó en Izargi, y ahora es el bajista de Suaia & Ama Rebel. «Un crack a las cuatro cuerdas que se ha amoldado muy bien a la banda». «Hemos jugado bastante en este disco, dejando a un lado los complejos y buscando lo que de verdad nos hacía agitar las cabezas. Ritmos stoner [primer corte], medios tiempo metaleros y rock a raudales, que es lo que nos gusta. Para mí –Chamorro– ha sido un reto probar nuevos tiempos con la claqueta, cambios de ritmo, pero creo que hemos disfrutado mucho del proceso».

Buruz behera” interrelaciona portada y texto de la propia canción. «Vivimos rodeadas de gente experta en tu vida -espeta Maria–, ya sea en lo musical, en interpretación, composición, maternidad, estilística… o incluso nosotras mismas en muchas ocasiones y, sin percatarnos, habremos sido jueces morales de otras personas. Pero en el caso de la mujer, en el mundo de la música esto se multiplica. Los consejos diarios de cómo hacer las cosas, el tono paternalista con el que ‘tratan de ayudar’ cuando creas cualquier obra, es realmente cansino y siendo ese el tema de la canción creí que encajaba perfectamente con el recorrido de Siroka. Y de ahí el ponernos buruz behera, aunque esto siempre es relativo, ya que para nosotras: quizá sea el resto el que esté ‘boca abajo’».

Maria escribe cuatro letras de los seis cortes. Dos se las reparten Maider Molina y Mikel Etxaburu. «Escribir es lo que más me cuesta, no porque no me salgan las palabras, sino porque me cuesta quedarme a gusto con lo que digo y ese ha sido mi gran reto esta vez. Las letras son reflexiones, choques, crisis... Creo que son el reflejo del proceso de empoderamiento que he tenido que hacer y que sigo haciendo para poder continuar en esto.

Mostrar esta parte de mí no ha sido tarea fácil. No son textos obvios ni pretenden serlo y más aún en ‘Ez dira galdu’ que habla de una reflexión filosófica muy popular hecha canción. Pero esa era la idea, hablar más desde la honestidad de lo que cada cual tiene que cambiar o decidir. Tratan, en general, de esa revolución personal que alimenta la colectiva y viceversa, la más complicada en muchos casos».

Si se cambia la sonoridad, el bloque de ritmos, se incluye una guitarra con decisión ni complejos, la grabación debe ser otra experiencia bien distinta al pasado: «Cierto –clarifica Gorka– ha sido todo un experimento para la banda. Hemos grabado los instrumentos todos a la vez en la sala de Muxikon, en círculo, mirándonos, sintiéndonos y sudando juntos, como en el local. No obstante, hemos llevado todo el concepto y detalles muy currados. El resultado es una base instrumental muy potente, con la que nos hemos quedado muy contentos. La voz de Maria, con esas melodías tan trabajadas y todas las ideas de coros que llevó al estudio, han redondeado el disco a la perfección».

Y rematado con un artístico diseño: «En esta ocasión, vi que Arrate Etxebarria, subía unos collages muy guapos a su Instagram, y le propusimos un diseño de portada y un collage para cada canción. Nos encantó todo lo que nos mandó», describe Chamorro. Aritz Garcia, que ya realizó el espléndido diseño de “Ura” organiza y maqueta el todo con similar calidad.

Canción para Periko Solabarria: «Periko era y es una de esas personas que te enseñaban no con lo que decía, sino con lo que hacía y ahí residía su valor. Era una persona buena en el más amplio sentido. Tuve la gran suerte de conocerlo y tenerlo cerca en varias ocasiones. En la canción decimos que Periko es como algunas de las estrellas que vemos, y que aunque hayan muerto hace tiempo, siguen dando luz».

CAMBIOS


«Para el directo hemos priorizado el ritmo. Hemos tenido que rechazar temas que, aun siendo de nuestro gusto. creíamos que frenaban un poco esa velocidad que pretendíamos darle», Chamorro.

PREPRODUCCIÓN


«Llevábamos los temas bien maquetados. Habíamos trabajado en el local segundas guitarras, voces, etc..., pero el mérito de la sonoridad del disco la tiene Txortx Etxebarrieta que ha sabido entender cómo queríamos sonar», Rivero.

REDONDEAR


«La voz de Maria, con esas melodías tan trabajadas y todas las ideas de coros que llevó al estudio, han redondeado el disco a la perfección», Chamorro