Mikel INSAUSTI
Crítico cinematográfico

Obama productions

Los telepredicadores ya no van a ser solo un fenómeno típicamente estadounidense, porque en plena era global veremos a los Obama desde todos los rincones del planeta, gracias al contrato de larga duración que acaban de firmar con la plataforma Netflix. Y no les pongo la etiqueta de “telepredicador” como una broma racista, sino porque ha sido el propio matrimonio el que a través de su agente ha declarado que todos los contenidos que vayan a producir serán inspiradores. ¡Aleluya! Estamos salvados de tanta miseria audiovisual.

Lo que no nos dicen, tan espirituales ellos, es el montante económico por el cual se pasan a la producción de series de ficción, películas, documentales y programas de debate. Según los analistas, ha de tratarse de una cifra siempre superior a los 300 millones de dólares, que es lo que ha pagado Netflix ha creadores menos famosos. Y esto nos lleva a considerar que el fichaje ha sido llevado a cabo en función de las millonarias cifras de seguidores que acumula en las redes sociales la pareja expresidencial.

Porque queda claro que no se van a conformar con ser productores, sino que también prestarán sus rostros a diversos espacios. Ya se piensa que Barack podría moderar coloquios medioambientales o sobre inmigración, y que Michelle quedaría muy bien ofreciendo consejos para una vida sana desde el punto de vista nutricional (alimenticio).