Un año después, el mejor Durant vuelve a someter a Cleveland y los Warriors acarician revalidar el anillo

Con 100-103 en el marcador, Kevin Durant tuvo un instante de flash back brillante. Hace un año, en las Finales en las que fue designado MVP, Durantula ajustició a los Cavs con un triple tras bote desde más de ocho metros, levemente escorado a su izquierda. En el tercer partido de las Finales de 2018, con 100-103 en el marcador y 50 segundos para el final, el alero de los Warriors se elevó para intentar un larguísimo triple tras bote, desde más allá de ocho metros, y levemente escorado a su izquierda. Dentro. Dio igual que los Cavs jugaran un partidazo, o que entre Stephen Curry y Klay Thompson sumaran un 3 de 15 en triples. De la mano de Durant, los de Oakland acarician revalidar el anillo, ya que, tras el 102-110 final, se ponen 3-0.
Dio igual que LeBron James firmara un triple doble con 33 puntos, 11 asistencias y 10 rebotes, que Kevin Love añadiera 20 tantos y 13 rechaces a la cosecha, o los 15 puntos del reserva Rodney Hood. Dio igual que Stephen Curry se quedara en 11 puntos –3 de 19 en tiros de campo; 1 de 10 en triples–, o que Klay Thompson solo anotara 10. El tercer partido fue de Durant y de nadie más: 43 puntos –récord personal de anotación en play offs, con 6 de 9 en triples– 13 rebotes y 7 asistencias.
Trabajo de desgaste
Nadie podrá decir de los Cavaliers que no lo dieron todo. Un 2-1 adverso es aún levantable, pero en la historia de las Finales de la NBA, levantar un 3-0 es una hazaña que nadie ha conseguido. Aún. Por ello, los de Ohio saltaron a la cancha con toda la furia posible, adelantándose 14-4 ante unos Warriors fríos y desacertados.
Pero entonces Durant despertó, anotando 13 puntos ya en el primer cuarto. Más aún, el retorno de Iguodala después de seis partidos de ausencia y los buenos minutos de JaVale McGee, fueron minando a unos Cavs que, pese a disponer de hasta 13 puntos de renta, 50-37, gastaron demasiadas fuerzas durante la primera mitad.
Con el paso de los minutos, con Durant convertido en amo y señor, la iniciativa también decayó del lado californiano. Cleveland peleó, pero el triple final de Durantula, émulo del que anotara hace un año, fue la puñalada de la que no se recuperó.

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