15/06/2018

El síndrome de la vuelta al nido a edad madura
M.I.

El título de la versión doblada, que nada tiene que ver con el original y una vez más resume o avanza el contenido argumental de la película, parece hacer alusión al clásico de la comedia francófona “Tanguy” (2001), con el que el genial Étienne Chatiliez inauguraba la modalidad de hijos que nunca se emancipan y siguen viviendo en casa de los padres. La crisis ha hecho que el asunto vuelva rebrotar, pero ahora aplicado al regreso forzoso al nido familiar a cuenta de la crisis económica. Es lo que sucedía en “Vuelta a casa de mi madre” (2016), donde la protagónica Alexandra Lamy se veía obligada a convivir de nuevo con su progenitora, papel que recaía en Josiane Balasko.

Habiendo sobrados precedentes, en ningún caso Valérie Lemercier pretende sorprender a nadie con su quinto largometraje, sin que ello haya sido obstáculo para atraer en el mercado francófono a casi un millón de espectadores. La gracia está en que la propia Lemercier hace de mujer madura a la que sus ancianos progenitores (Hélène Vincent y Philippe Laudenbach) tratan como a una adolescente, a la que han de reeducar y proteger de los reveses que la han traído de vuelta a casa con una separación matrimonial y un despido laboral a cuestas. Tendrá que trabajar en el estanco familiar y recomenzar de cero.