15/06/2018

Raimundo Fitero
Feos

Cuando yo era joven un grupo de pop catalán, Los Sirex, cantaban «que se mueran los feos». Fue un éxito. Eran los mismos que decían «si yo tuviera una escoba» y aseguraban que barrerían muchas cosas malas de la vida social. Ahora una concejala de la banda inmoral que todavía dirige M. Rajoy dice en Pinto que la prostitución es un servicio público para feos y discapacitados. Hay vídeo. Se ha visto y repetido cientos de veces. Ha creado una conmoción social. La argumentación de esta señora es auténticamente disparatada, tanto por lo que estigmatiza a feos y discapacitados, como lo que tiene de considerar a la prostitución, es decir, a las mujeres y hombres prostituidos, como un simple servicio social y no una violación de derechos humanos, en muchos casos, fruto de una violencia criminal. O de una necesidad económica perentoria que no es posible considerar como algo gracioso y voluntario, sino lo contrario.

Soy contrario a cualquier prohibición. La prostitución es un asunto muy complicado de estabular en un orden jurídico o moral. Pero desde luego no se puede frivolizar con ella. Existe tráfico de personas, muchas de las que la ejercen lo hacen de manera involuntaria y forzadas por grupos mafiosos, su propio ejercicio en calles y descampados es denigrante, abunda en el machismo estructural, no fomenta relaciones de igualdad, su misma existencia y abundamiento se puede considerar como un signo de enfermedad social extendida.

Por eso las declaraciones de esa concejala son repudiables. Son fruto, por cierto, de una corriente de opinión muy compartida. Viene de otros tiempos, de otros conocimientos de las ciencias sociales. Es un discurso reaccionario, insultante para todas las partes mencionadas. Los puteros, son puteros. Y los hay feos y guapos. Jóvenes y viejos. Con y sin pareja estable.