Natxo MATXIN
FRANCIA-ARGENTINA

Mbappé se postula a hollar la cumbre futbolística

El parisino fue una auténtica pesadilla para la zaga albiceleste, a la que se le volvieron a ver las costuras. Provocó el penalti que dio lugar al 1-0 y marcó los dos últimos goles que le dieron el pase a su selección. Messi, apático y decepcionante, solo dio una asistencia.

FRANCIA 4

ARGENTINA 3

 

Ni Messi, ni Griezmann. Fue Mbappé la verdadera estrella de un partido que le postula como relevo en la cúspide futbolística a la dupla que lo ha dominado durante estos últimos años. Provocando el penalti del primer gol y anotando tercero y cuarto, el parisino fulminó a una Argentina a la que de bien poco le sirvió su trabajado revolcón y que se vio superada por la mayor fuerza física y velocidad de la escuadra gala. A la albiceleste, con un apático y decepcionante Messi –solo destacó por su asistencia en el tercer gol–, lo que no se le puede negar es su coraje, pues hasta en la última jugada pudo disponer del empate.

Por decirlo de alguna manera, el envite fue, sobre todo, trepidante, marcado por los ramalazos de algunos de los futbolistas más talentosos que había sobre el verde. Lógico, por otra parte, tratándose de dos escuadras que se encuentran mucho más cómodas buscándole la espalda al adversario que llevando la iniciativa en el césped.

Y también con ritmos bien diferentes. Más pausado el del cojunto sudamericano, que optó por ubicar a la Pulga como falso delantero centro, frente al más acelerado de los bleus, cuyo técnico, Didier Deschamps –superó ayer a Domenech en número de encuentros como seleccionador francés– eligió su once tipo.

Alternativas en el marcador

Los planes iniciales volaron por los aires sin haberse cumplido el primer cuarto de hora. En tan escaso margen de tiempo, Mbappé ya había mostrado sus credenciales –quién sabe si a hacerse con el próximo Balón de Oro–, con un par de arrancadas a lo Usain Bolt, que volvían a hacer patentes las carencias argentinas en su zaga, una constante de esta cita mundialista. La segunda trajo consigo una pena máxima innecesaria de Marcos Rojo, héroe en la victoria sobre Senegal.

Paradójicamente, pese a que la coyuntura se le ponía francamente favorable a Francia, esta vio cómo su oponente le daba la vuelta al marcador, con un zapatazo de Di María al filo del descanso y un tanto de rebote de Mercado a la vuelta del paso por vestuarios. Dos jugadas bien representativas de los derroteros incontrolados por los que transitaba el choque.

De hecho, tampoco el 1-2 daba la sensación de ser nada definitivo, a la vista del ida y vuelta del partido y de la mencionada endeblez defensiva albiceleste. Dos coladas de Lucas Hernández por la banda izquierda le dieron la estocada a los de Sampaoli. Un empalme de extraordinaria plasticidad protagonizado por Pavard, primero, y un explosivo movimiento de Mbappé dentro del área, más tarde, volvieron a dar ventaja a Francia.

La puntilla la volvió a poner el del PSG, culminando en otra fulgurante arrancada una salida de libro que, en apenas tres toques, los argentinos ni la olieron. Espectacular partido en lo ofensivo para disfrute de la grada.