10/07/2018

Raimundo Fitero
Medio tongo

O tongo entero. O tongo a secas. O tongo bajo las aguas de la cueva mediática. Lo de Tailandia y los niños atrapados, me suena a tongo. No es creíble. Es todo un montaje. Todas cadenas y televisiones globalizadas, empezando por la CNN están sirviendo imágenes de este supuesto rescate de alto riesgo que se está realizando con una sencillez pasmosa. Sí, me alegro de que se libere a esos niños, que salga el monitor o entrenador y vaya directamente al juez, pero, insistiré, es sospechoso que se le preste tanta atención a este caso. Cuando hay motivos más que suficientes para atender a los niños salvados este fin de semana en las costas andaluzas. Pero no estaba la CNN, entonces no tiene valor. El cinismo habitual. Es el interés por las desgracias ajenas, pero solamente por aquellas que nos han inducido a hacerlas nuestras. El resto, el hambre del mundo, el peligro de los niños en las minas africanas, los niños ahogados en el Mediterráneo, no lo queremos ver.

Yo empiezo a creer que los encierros son eso, medio tongo, o tongo entero. Que los Cebada Gago paseen asustadizos por las calles donde sembraban el pánico hace muy poco significa que han avanzado las técnicas de crianza pastueña y de uso de fármacos para que se mantenga la imagen, el ritual televisivo, pero no suceda otra cosa que un ballet. Y sí, que me perdonen todos mis amigos y familiares que corren en los encierros. Desde mi sofá, así se ve. Muchas cámaras, mucha narración, mucho engordar el caballo, pero no pasa casi nada. Y en los balcones publicidad estática. El negocio. Los toros que corran por el carril. Los mozos que luzcan marcas. Los balcones publicidad. Y nosotros nos levantamos de madrugada para ver lo de siempre. Y escuchar lo mismo. Y cada día me duelen más los titulares de prensa. Siempre son frases de Solano, al que no le pagan derechos.