12/07/2018

Besos y contradicciones
Koldo LANDALUZE
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Carine Tardieu revela en esta su nueva apuesta en formato largo una gran pericia a la hora de realizar equlibrios constantes dentro de un proyecto que, si bien parece diseñado para agradar al mayor número de espectadores posibles –léase desde una óptica comercial–, incluye dentro de su engranaje una serie de piezas que dotan al proyecto de un empaque muy especial y respentando los cánones del cine de autor.

Para empezar, Tardieu se esfuerza en diseñar una estructura familiar que se distancia de esos cánones habituales que cada vez resultan más irreales. En su arranque topamos con un personaje señalado por una incógnita tras descubrir que quien se peocupó de criarle no es en realidad su padre.

A partir de ese instante surge la necesidad imperiosa de abordar sus orígenes, lo cual abrirá una vía muy suculenta que, en su transfondo, hubiese inspirado un drama tremebundo. Es en estos requiebros dramáticos donde la autora de “Pequeñas diferencias” se descubre muy cómoda, ya que es capaz de aplicar elementos de comedia afable dentro de una trama que invita en su apariencia a ser todo lo contrario.

Sensible y cálida, “Sácame de dudas” es un intento muy honesto por subvertir los códigos del género en beneficio de un resultado que satisface en gran medida, porque en cada uno de sus detalles se intuye el cariño con el que la realizadora trata a sus personajes y la historia que les toca protagonizar. La excelente química del reparto, gobernado por las muy dispares personalidades encarnadas en Cécile De France y François Damiens, también figura entre los alicientes de esta comedia romántica salpicada de encuentros y desencuentros y en la que dos personas que se enamoran tropiezan con un, en apariencia, inquebrantable muro de contradicciones familiares, las cuales, por otra parte, se encargan de aportar las dosis de picante que requiere una buena comedia.