10/08/2018

Raimundo Fitero
Sumario

Se acerca la fecha del acto terrorista en las Ramblas de Barcelona y se están conociendo partes del sumario incoado a partir de entonces. Las píldoras que en diversos medios de comunicación nos van revelando en forma de una narración de horror por entregas no hace otra cosa que despertarnos más las dudas y las dudas casi siempre nos llevan al miedo. Porque hubo aparentes negligencias, descoordinaciones y sigue pesando sobre todo lo sucedido el fantasma del CNI, que había visitado varias veces al Imam de Ripoll en la cárcel unos pocos años antes. Algunos de los jóvenes que se implicaron en la actividad pasaron de ser consumidores de sustancias sicotrópicas a fanáticos en pocos meses. Se transformaron con una rapidez inusitada.

El tiempo que tardaron los Mossos en darse cuenta que la explosión de decena de butano no era una planta de fabricación de drogas, sino una célula preparando bombas forma parte de la duda inducida. Se convierte en una crítica velada, o explícita en ocasiones, un tipo de descalificación, pero al instante se comprueba que fueron todas las fuerzas y cuerpos los que fallaron. El sumario se transforma en un documento que podría considerarse como una forma de debate político. Ahora están peleándose con el homenaje a las víctimas y la presencia de unos u otros. Los incendios retransmitidos en directo se convierten en un ejercicio periodístico de valor relativo. No sirven los planos generales, se han de utilizar las opiniones de interesados, cuesta mostrar el desastre de manera global. Intimidan las imágenes, crean un estado de malestar. La diferencia entre la noche y el día forman parte de una cartografía de la desesperación. Gandía, una localidad turística asoma en los telediarios por el fuego. Seguro que descubriremos algún motivo más para la desazón tras conocerse el sumario.