10/08/2018

Un cruce entre «Tiburón» y «Jurassic Park»
Mikel INSAUSTI
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Aunque el nombre científico completo es el de Carcharodon Megalodón, la segunda parte viene del griego y es la que se ha extendido popularmente, en referencia al gigantesco tamaño de la dentadura. Se dice que cuando los antiguos marinos encontraban fósiles de dichos enormes dientes los asociaban al mito del dragón medieval, pero posteriores investigaciones descubrieron que en realidad se trataba de un antecesor del gran tiburón blanco, cuyo periodo de vida se sitúa en el cenozoico, entre principios del mioceno y el final de plioceno. Esto quiere decir que su presencia tuvo que darse entre veinte y dos millones de años atrás, aunque Hollywood es capaz de resucitar cualquier criatura prehistórica. No cabe duda de que la novela original de Steve Alten, publicada en 1997, surgió de un cruce entre “Tiburón” de Peter Benchley y “Jurassic Park” de Michael Crichton, habiendo sido ambas historias llevadas a la pantalla por Steven Spielberg.

No sé si “The Meg” llegaría a interesar al Rey Midas de los 80, pero lo cierto es que existe como proyecto cinematográfico desde finales de los 90, cuando Disney compró los derechos del libro para luego pasar a manos de la productora New Line, que quería a Jan De Bont como director y a George Clonney como actor principal. Luego entró en la operación Warner, con una primera intentona fallida por diferencias creativas con el cineasta y actor Eli Roth. Dado lo elevado del presupuesto, el estudio ha preferido confiar por último en un realizador comercial, el hasta ahora poco distinguido Jon Turteltaub. Al tratarse de una coproducción con China se puede avanzar que el éxito de taquilla está asegurado, más aún gracias a las primeras opiniones favorables que se han filtrado en las redes y que hablan de un blockbuster veraniego muy divertido y bien resuelto desde el punto de vista técnico.

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