12/08/2018

Raimundo Fitero
Desesperados

Cada vez que aparecen Zipi y Zape (Casado y Rivera o viceversa) o sus secuaces menos inteligentes intentando enmerdar la convivencia y volver a manifestarse como populistas ultras entiendo la desesperación en la que han caído estos políticuchos de la mamandurria genética. ¿De qué han trabajo estos individuos fuera de las estructuras de los presupuestos del estado? Estos autodenominados liberales son unos vividores del erario público desde su mayoría de edad. O antes. Son la auténtica casta política indocumentada, sin fundamentos éticos y que solamente administran la miseria.

Lo que está haciendo Ciudadanos con la gente que debe vender en las calles es digno de perpetuar una condena publica exhaustiva. Como son unos cobardes, solo se atreven con los más débiles. Los emigrantes subsaharianos, que deben luchar contra las inclemencias del tiempo, las policías locales, los bestias que empiezan a provocarles y ahora un partido corrupto en sí mismo, el que mantiene la corrupción de la banda del PP, que intenta aumentar cuota de pantalla con estos signos de racismo y sobre todo, de aporofobia. Su excusa, para todo, es decir que existen mafias. Y es cierto, existen: ellos son una mafia de la incongruencia.

Hace pocos días en esa guerra secreta en Yemen, Arabia Saudita bombardeó unos autobuses escolares y murieron decenas de niños. ¿Alguno de estos ha dicho algo sobre esta cuestión? El suegro de Urdangarin es amigo íntimo de estos totalitarios jeques saudís, el cuñado de Urdangarin los visita, todos los gobiernos españoles les vende armas por cientos de millones de euros. Y a estos les preocupa los manteros, Venezuela y Franco.

Están desesperados, pero van a hacer mucho daño si no los señalamos constantemente como lo que son: populistas de extrema derecha. Y pararles los pies.