11/09/2018

Venecia: Sala Web

La 75ª edición del Festival de Cine de Venecia clausuró el pasado sábado con el anuncio de un palmarés en el que brillaron tanto Hollywood como el que sería su eco virtual: Netflix. Tanto en los premios como en la cantidad de películas a concurso, el certamen italiano ha evidenciado el peso de un Video On Demand que ahora se reivindica como imprescindible para tener una imagen general clara del panorama del cine de autor.

El caso es que, si seguía habiendo dudas al respecto, la Mostra ha decidido reeditar la iniciativa de la Sala Web. Un espacio (digital) donde recuperar algunas de las películas que más han dado que hablar durante el festival. Del Lido a nuestro hogar, el VOD en parte consiste en esto: en hacer accesible ese cine a veces inaccesible.

Así las cosas, la plataforma Festival Scope ya tiene en sus servidores una colección de cintas provenientes de varias secciones del certamen: Orizzonti, Sconfini, Fuori Concorso... todos esos márgenes sin los cuales tampoco puede entenderse en qué consiste la Mostra.

Empezamos nuestra repesca virtual veneciana con “The Day I Lost My Shadow”, película de Soudade Kaadan que conquistó el Premio Luigi de Laurentiis a la Méjor Ópera Prima. Se trata de una odisea angustiosa en la que tres personajes intentan esquivar el horror de la guerra de Siria. Con gusto arriesgado por los planos cortos y sirviéndose de una idea filo-fantástica muy potente (a saber, el de unos personajes cuya sombra desaparece, en una clara y aterradora referencia histórica al bombardeo nuclear de Hiroshima), la directora ofrece un acercamiento distinto, y por esto reivindicable, al abismo humano. Esto es, que el sufrimiento ajeno se disuelva en nuestra memoria.

Hablando de... en “Memories of My Body” el director indonesio Garin Nugroho convierte el cuerpo humano en un libro de Historia. Su film sigue la estructura de todo buen biopic, pero lo hace con un ritmo y una lógica muy alejadas de los manuales a los que estamos acostumbrados. El principal factor distintivo obedece a una coherencia aplastante en el acercamiento al objeto de estudio. Para entendernos, el autor nos habla de la vida, obra, milagros y penurias de un joven bailarín de Lengger, danza autóctona plasmada siempre a través de la estilización de los movimientos femeninos. Requisito formal que choca frontalmente con los prejuicios de una dictadura militar que arremete, con violenta furia, contra cualquier manifestación artística que se aleje de sus rígidos ideales. Así, en cada giro imposible de articulación, Nugroho articula un canto (o baile, para ser más exactos) a favor de la belleza (sean cuales sean sus cánones) en las circunstancias más aberrantes.

Por último, el tiempo justo para reencontrarnos con un auténtico marciano. El argentino Gastón Solnicki firma en “Introduzione all’oscuro” un homenaje muy sui generis a la figura del recientemente fallecido Hans Hurch, mítico director de la Viennale. Se trata de un collage de vivencias y recuerdos más o menos compartidos, en el que la perfección técnica de la filmación presenta el caos inherente en cada álbum familiar.