14/09/2018

ELEFTHERIA ARVANITAKI
CANTANTE GRIEGA

Voz mayor de la música popular griega, Eleftheria Arvanitaki regresa a nuestros escenarios para actuar mañana en el Festival Folk de Getxo. Privilegiada observadora de las dificultades económicas y sociales de su país, admite la mala racha de la patria helénica y apuesta por la vida y la música a la espera de tiempos mejores.

«Somos creativos, pero pobres, un país en crisis que intenta llegar al día siguiente»
Iñaki ZARATIEGI
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Trabajaba de contable y quería ser arqueóloga, pero una juerga musical en un bar cambió su rumbo hasta convertirse en la cantante griega de mayor referencia internacional. Eleftheria Arvanitaki (nacida en El Pireo, puerto de Atenas, en 1958) acumula una madura cosecha de canciones, discos, conciertos y colaboraciones con creadores de cualquier estilo y geografía, incluido el trikitilari bilbaino Kepa Junkera. Vuelve a actuar entre nosotros y habló con GARA sobre su biografía, músicas tradicionales y actuales, emigraciones de ayer y hoy o en torno a la maltrecha realidad de su país.

Su abuela cantaba muy bien, ¿heredó su voz? Aunque su vocación era la arqueología.

Mi abuela tenía una voz maravillosa. Mi participación de manera profesional fue casual: estaba de vacaciones en 1979, cantando con amigos en una taberna y conocí a los chicos de Opisthodromiki Kompania, grupo que actuaba allí. Me invitaron a cantar y comenzó todo. Renuncié a mi interés arqueológico, pero aún me fascina visitar lugares, monumentos, museos y seguir las huellas de las civilizaciones.

Se dice que los griegos son uno de los pueblos más musicales.

En Grecia la música está en la vida. No sé si estamos entre la gente más musical, pero todos los momentos de la vida están acompañados o expresados por la música. Desde canciones de cuna a las de boda o el duelo por una pérdida. De melodías tristes por un amor perdido o una tragedia hasta canciones felices de fiesta. La música está conectada con las identidades culturales de cada región, la de las montañas es diferente de la de las islas. O sea que sí es una realidad que la música es una gran parte de nuestras vidas.

Ayudó a liderar un renacimiento de la música popular rembetika en los años 80. Canciones de refugiados griegos que huyeron de la ocupación turca de Anatolia y se adaptaron a vivir en el continente griego. Hoy, ¿qué melodías se escuchan entre los refugiados que arriban a Grecia y el Mediterráneo?

La diferencia entre aquellos refugiados y los que vienen hoy de Siria y otros lugares es que los de entonces eran griegos que vivían en el Asia Menor y fueron expulsados. Tenían influencias orientales, pero las letras creaban la diferencia principal y un aire de dolor y queja en las melodías. Hoy los nuevos refugiados abandonan sus hogares para venir a un país extranjero. Sus canciones suenan tristes, supongo que hablan de sus vidas perdidas. También se escuchan canciones religiosas y oraciones. En Atenas hay muchas pequeñas iglesias o mezquitas en apartamentos o tiendas, donde grupos étnicos y religiosos se reúnen para adorar a sus dioses. Una vez fui a una iglesia de minorías africanas y fue como escuchar un pequeño concierto.

Ni la derecha ni el Partido Comunista aceptaron aquella cultura inmigrante, por pobre y casi lumpen. Hasta que intelectuales, artistas o estudiantes la descubrieron como forma de oponerse a la dictadura de los coroneles y comenzaron a rescatarla. ¿Eran izquierdistas, rebeldes...?

La rembetika fue prohibida por el régimen militar entre 1967 y 1974, que no solo buscaba esa música sino a todo un sector de personas intelectuales o críticas. Nosotros tuvimos una mentalidad abierta. Para entender quiénes somos necesitamos saber de dónde venimos, pero no solo para conocer y honrar la cultura antigua. La cultura griega es amplia y necesitábamos abarcar todo el conjunto: la gente común y sus hábitos también contribuyen a la cultura. Y así sucedió con nuestro interés por aquella música. No olvide que uno de los compositores griegos más importantes, Manos Hatzidakis, ayudó al resurgimiento de la rembetika porque creía que era un gran tesoro cultural.

¿Su música encarna un país impregnado de Oriente, pero que mira al Oeste; una amalgama de lo mejor de esos mundos?

Se podría decir que sí. Nuestro lugar como encrucijada de Oriente y Occidente refleja ese carácter en muchos aspectos, no solo en la música. Claro que hoy, cuando las culturas se cruzan a diario y tienes acceso a la cantidad de información de internet y las redes sociales, hay una tendencia a la homogeneización de los sonidos, la cultura pop es muy fuerte en la producción musical. Pero aún hay una persistencia en hacer música tradicional, especialmente en tiempos de crisis. Recientemente lancé la canción “Tin idia stigmi na zume” (“Vivamos el mismo momento”) en colaboración con Takim, sorprendente grupo de solistas griegos que tocan música tradicional de un modo rockero y también emocional y disfruté mucho trabajando con ellos.

¿La clave es su capacidad para aunar tradición y contemporaneidad?

En cierto modo sí. Siempre he interpretado canciones tradicionales que amo y he tenido gran interés en los sonidos tradicionales. También me encantan las adaptaciones. Retornar a la tradición e interpretarla a tu manera es una forma muy creativa de hacer música.

El sonido de su voz le marca y caracteriza. Pero ha dicho que, como artista, lo que más le interesa es el poder de una melodía. Y aún más la letra de una canción que, junto con la melodía, da a luz nuevos mundos.

Hay tres parámetros para una buena canción: la música (y la producción del sonido), la letra y la interpretación, la voz. Si uno de los tres no es tan bueno será una desventaja para el resultado final. De hecho, creo que las letras son un poco más importantes que la música. Las personas están conectadas a lo que dice la canción y a cómo refleja sus pensamientos o su situación. He tenido la suerte de trabajar con compositores increíbles y con algunos de los poetas y letristas griegos más importantes de todos los tiempos.

Cuando canta ante un público que no entiende griego, ¿es la expresión la que le lleva a intercambiar emociones con la audiencia?

La magia de la música crece cuando actúas frente a un público que no entiende el idioma. Nuestra energía en escena se encuentra con la energía de la audiencia, dispuesta a exponerse y escuchar un proyecto de música del mundo exterior.

En 2010 participó en el proyecto de Javier Limón «Mujeres de agua», con cantantes de otros países vecinos. ¿Hay una esencia cultural mediterránea?

Respeto y admiro a Limón, me alegré de participar en “Mujeres de agua” y me sentí aún más feliz con nuestro álbum “Mírame”. Siento que sí hay algo en común en los países del sur que están rodeados por el Mediterráneo. Hay nexos comunes sobre todo en las formas de reacción y expresión y eso motivó a Javier Limón para aquel proyecto.

Pero su compromiso artístico viaja lejos del Mediterráneo. Ha colaborado con colegas muy diversos.

La música une. “Dynata”, uno de mis grandes éxitos, fue compuesto por un armenio que vive en USA y uno de mis éxitos recientes, “De milo gia mia nyhta ego”, está basado en una melodía de los Balcanes, mientras que mi álbum más vendido, “Tragoudia gia tous mines” es un disco de un compositor griego que convirtió poemas en canciones. Así que creatividad sin ningún tipo de fronteras.

Desde Mikis Thedorakis hasta su propia presencia siempre ha habido ecos de la música y cultura griegas actuales, pero en los últimos años no tenemos mucho conocimiento de nuevos valores creativos.

No hay inversión estatal, no solo en la música sino en la cultura en general. Nadie ha tratado de exportar la cultura contemporánea y es triste porque muchos artistas logran cosas increíbles en el extranjero. Puedo hablar del premiado director de cine y teatro Giorgos Lanthimos. O del director de orquesta Theodore Kurentzis, creador de una increíble orquesta en Perm, Rusia. O del gran violinista Leonidas Kavakos, reconocido mundialmente. Somos creativos, pero pobres y no tenemos una visión cultural, somos un país en crisis que intenta llegar al día siguiente. Cuando llegue un día mejor, podremos debatir nuevamente.

Las noticias de Grecia suelen ser malas, sobre la crisis. ¿Son incapaces de tener una economía más racional?

Me hace una pregunta muy particular y no soy economista ni política. Como ciudadana, pienso que debemos ser cuidadosos con respecto a quién elegimos para que gestione las dificultades y nos defienda. Ese es el poder de la gente. El peligro es que debido a la decepción general, cada vez vote menos gente y el resultado sea el surgimiento de grupos fanáticos y fascistas.

¿Políticos y sindicalistas engañaron a la gente y abandonaron el país a su suerte? Pero el pueblo griego les votó durante años. ¿Un voto irresponsable?

Ningún voto es irresponsable. Lo que votas marca el día siguiente de tu país. Grecia atraviesa una gran crisis. Estamos muy enfadados con los políticos y nos hemos dado cuenta de que el mal curso del país comenzó hace muchos años.

Syriza fue la gran esperanza. ¿Ha sido una decepción o era imposible escapar de la enorme deuda con los acreedores extranjeros?

La deuda es muy grande y muy difícil de pagar. Grecia salió recientemente a los mercados de manera vacilante y con un camino muy difícil por delante. Syriza era una gran esperanza, pero sin conocer los compromisos con la UE en su verdadera extensión. Incluso si salir a los mercados suena optimista, nuestra vida cotidiana seguirá siendo difícil durante muchos años más.

¿Grecia seguirá siendo una colonia de deudas? ¿Es la Comunidad Europea una herramienta positiva para las personas o una trampa?

Ser parte de una coalición más grande, como la UE, es mucho mejor que estar fuera de ella

Ha actuado varias veces en Euskal Herria y su oficina de promoción está en Donostia. ¿Conoce la música vasca?

Para ser honesta, me gustaría saber más. Tengo que “estudiar” y prometo que lo haré. Pero grabé “Itsasoa laino dago” con Kepa Junkera.

Sus canciones y la música griega en general son festivas, pero reflejan también mucha tristeza. ¿Esa es la esencia de la música y el alma griegas: la batalla por convertir el sentimiento triste en alegría?

Mis canciones son sobre la vida, en todos sus aspectos y variaciones. Nuestras vidas están llenas de malos y buenos momentos, de emociones maravillosas y tristes. A veces, transformas un sentimiento triste en alegría para que desaparezca el dolor. Eso se llama redención.

Retornar a la tradición e interpretarla a tu manera es una forma muy creativa de hacer música
A veces, transformas un sentimiento triste en alegría para que desaparezca el dolor. Eso se llama redención


 

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