21/09/2018

Ecologistas dudan de la aportación de Zabalgarbi a la economía circular

Un congreso organizado por gestores de plantas incineradoras europeas pretende transmitir la idea de que la quema de residuos para generar energía forma parte de la economía circular. Los ecologistas lo niegan y advierten de las irregularidades que rodean a Zabalgarbi.

Agustín GOIKOETXEA|BILBO
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‘‘Waste-to-Energy: making circular economy happen’’ (De residuo a energía: haciendo posible la economía circular) es el lema del congreso que hasta hoy reúne en Bilbo a 225 profesionales vinculados a la industria de la incineración, así como responsables políticos e investigadores universitarios. Sus responsables defienden que la quema de residuos contribuye a la economía circular, algo que niegan sus detractores, que argumentan que esa práctica disfrazada bajo la eufemística denominación de «valoración energética» impide que esos desechos sean reutilizados y reciclados.

En la apertura del congreso, en el Palacio Euskalduna, el presidente de la Confederación Europea de Plantas de Valorización Energética (Cewep), Paul de Bruycker, dijo que el objetivo del sector debe ser «conseguir introducir los residuos en la cadena de la economía y evitar que se queden en el medio ambiente, lo que reduce la dependencia de los vertederos, a la vez que con su tratamiento se crea energía en un ciclo que debe ser limpio y con niveles bajos de emisión» de contaminantes.

Zabalgarbi es la anfitriona, lo que fue aprovechado por la plataforma Zero Zabor Bizkaian para dar a conocer las irregularidades que comete, sobre las que «las administraciones hacen la vista gorda». La última anormalidad detectada es la de que el control de las 500.000 toneladas de escorias producidas desde 2005 por la incineradora ha sido realizado por una institución, la Fundación Gaiker, que no dispone de la acreditación técnica que exige la normativa para la inspección medioambiental de residuos.

Esas escorias han sido depositadas en vertederos de residuos no peligrosos de Bilbo, Zalla e Igorre. Zabalgarbi sigue generando a diario más de 100 toneladas de escorias. Por ello, exigen una «caracterización inmediata» de las mismas que cumpla con la normativa. «Las instituciones no pueden mirar hacia otro lado», subrayan.

Los ecologistas advierten de que «solo el 15% de la electricidad que genera es renovable» y que las emisiones de dióxido de carbono por kilovatio por hora son mucho mayores que otros modos de producir energía.

«Reclama niveles de eficacia muy altos pero su eficacia –43,5% en 2017– cae muy por debajo de la eficacia de otros ciclos combinados, que alcanzan el 55%», señalan, alertando de que alrededor del 70% de la energía consumida proviene del gas natural importado.

Precisamente, de 2005 a 2007, Zabalgarbi generó durante 17 meses electricidad solo con la turbina de gas de su ciclo combinado, al tiempo que se incineraron 300.000 toneladas de residuos sin ninguna recuperación. Todo con el aval de Lakua, que le permitió seguir recibiendo primas por ese supuesto «ahorro de energía», que supusieron casi 9 millones de euros. «Las tarifas de alimentación son esenciales para la supervivencia económica de Zabalgarbi», destacan desde Zero Zabor Bizkaian, que desvela que la compañía recibió el ejercicio pasado más de 24 millones de euros por ese concepto.

ESCORIAS


La plataforma Zero Zabor Bizkaian denuncia que 500.000 toneladas de escorias podrían haber sido depositadas sin cumplir la normativa medioambiental desde 2005 en vertederos de Bilbo, Zalla e Igorre.

EMISIONES


Ecologistas alertan de que la concentración de metales pesados ha aumentado en los alrededores de la incineradora desde que la planta comenzó su actividad. Destacan el caso del arsénico.