10/10/2018

Raimundo Fitero
Imbécil

La diferencia entre palmera, la que hace palmas a los cantaores o bailaores, e imbécil, es la misma que entre córcholis y me cago en dios. O muy similar. Pero en una comisión parlamentaria por la que pasan todos los directivos de la banda popular para mentir, reírse del lugar donde aseguran con énfasis que reside la soberanía popular y les dejan hacer demagogia e insultar, lo normal es que a Gabriel Rufián, si no está muy ajustado en tiempo y hora, se le pueda dar la del pulpo sin que le pase nada a una señora que es vicepresidenta de la comisión, pero su trabajo es simplemente el de arropar a los comparecientes del PP, que están allí porque en una sentencia se dice que el partido entero es beneficiario de la corrupción del caso Gürtel.

Bueno, pues Rufián retiró lo de palmera, a la palmera y la palmera no retiró lo del imbécil, porque ella es del PP. Y porque sin que nadie lo confirme o lo muestre, asegura que Rufián le había guiñado un ojo. Eso ya se había utilizado en otra comparecencia. Les entrenan en la escuela de pillos de la banda a mentir, a utilizar despistes de esta índole. Y la soberbia de esa palmera, la protectora en la comisión de sus compinches de la banda, es manifiesta. A Rufián, una recomendación, cuando tengas material para hurgar en heridas profundas de Paco Álvarez Cascos (PAC) en los papeles de Bárcenas, no hagas bromas baratas. Imbecilidades o no, palmeros o taconeo, en el Parlament de Catalunya, hay tomate que parece que se está agriando, las cuerdas se están tensando, pero en otras direcciones y con la oportunidad prevista Susana Díaz ha convocado elecciones andaluzas, para que se vaya convirtiendo la vida televisiva en un spot político partidista que nos lleve al colapso. He escuchado a Jorge Vestrynge analizando el fenómeno VOX y lo compara con la Alianza Popular de 1977. Tomo nota.


 

Loading player...