Iker BIZKARGUENAGA
BILBO
Entrevista
MARIO PÉREZ
DIRECTOR EJECUTIVO DE ESS-BILBAO

«Contribuir a la Fuente Europea es un activo que no se debería desaprovechar»

El acuerdo suscrito entre el Gobierno español y Lakua a finales de 2017 y la llegada de Mario Pérez a la dirección parecen haber aplacado el temor que encendió todas las alarmas en la plantilla de ESS-Bilbao. Medio año después de acceder al cargo, el encargado de pilotar uno de los proyectos señeros de la industria tecnológica vasca hace un balance positivo y mira al futuro con optimismo.

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ESS-Bilbao surgió para acoger la Fuente Europea de Neutrones por Espalación y fue presentado como buque insignia de la ciencia y la investigación en nuestro país. Pero Lund se llevó el gato al agua y el proyecto vasco lleva una década de vaivenes y altibajos. En 2017 la plantilla lanzó una llamada de auxilio: la falta de financiación hacía temer por su futuro. Un acuerdo de última hora salvó el match-ball, y a Mario Pérez le han encomendado llevar el barco a buen puerto.

Ha cumplido medio año como director general de ESS-Bilbao, ¿cuál es su valoración de esta primera toma de contacto?

El balance es positivo. El primer reto al que nos enfrentábamos era lanzar todas las licitaciones que estaban pendientes, pues debido a los problemas de financiación había un volumen bastante grande de licitaciones que estaban pendientes de publicar, y todo el equipo ha estado hasta antes del verano centrado en ello, porque eran muy importantes también de cara a Suecia. Es un proceso largo, que requiere mucha documentación, y prácticamente el 70 o el 80% de mi tiempo lo he dedicado a tratar de desatascar esa parte, porque era prioritaria.

Es la cuarta persona que ostenta ese cargo en apenas seis años, ¿lo afronta como un reto?

La historia de ESS-Bilbao ha tenido muchos altibajos pero creo que después del último acuerdo entre ambas administraciones los objetivos están claros y la financiación también, y una vez que eso se ha clarificado creo que el horizonte está despejado. Tenemos un objetivo principal, que es la contribución a Lund, y como segundo objetivo encontrar la viabilidad a largo plazo.

¿Tienen ya definido el Plan Estratégico del centro?

No, estamos trabajando en ello. Como he comentado, hasta antes de verano hemos estado centrados en desatascar las licitaciones. El pasado mes de abril el Gobierno Vasco convocó un foro en el que estaba la mayoría de los integrantes de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología para presentarme y para, a partir de ahí, empezar a hablar con los diferentes agentes. Después he mantenido contactos con algunos, pero estamos empezando.

¿Cuál es la aportación de ESS-Bilbao a la Fuente Europea de Neutrones por Espalación?

ESS-Bilbao está presente en todas las partes de la máquina, y eso es muy positivo, pues nos da un conocimiento muy amplio y nos permite conocer todas las divisiones de Lund. La fuente de espalación básicamente consiste en un acelerador, un blanco y una serie de instrumentos, y nosotros tenemos aportaciones en el acelerador, en el blanco y en los instrumentos. La contribución total es de unos 55 millones de euros. El 90% es en especie, son los paquetes de componentes, y alrededor del 10% es en cash.

La fuente debe estar lista en 2025. A partir de esa fecha, ¿qué futuro le aguarda a ESS-Bilbao?

ESS-Bilbao, con está contribución a Lund, se ha capacitado y se sigue capacitando tanto en tecnologías de aceleración de partículas como en tecnologías neutrónicas, y entiendo que ese es un activo que no se debería desaprovechar. ¿Cómo encaja eso dentro de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología? ¿cómo encaja dentro de la estrategia estatal? Eso es lo que hay que trabajar. Lo que sí es cierto es que en la industria de la ciencia es muy difícil optar a proyectos si antes no has demostrado que eres capaz de ello. En ese sentido, estar contribuyendo a la Fuente Europea de Espalación, que ahora mismo es el proyecto científico y tecnológico de mayor calado en Europa y es uno de los proyectos bandera en ciencia, es una tarjeta de presentación que sería muy torpe no aprovechar en proyectos a futuro. Por ahí puede ir una de las salidas.

También se ha hablado mucho de la fuente compacta. Ahí, no voy a hacer valoraciones políticas, pero esto es un poco como el pez que se muerde la cola: para tener una fuente compacta tienes que tener usuarios, pero para tener usuarios capacitados para utilizar una fuente compacta necesitas tener una fuente compacta... Ese balance es lo que hay que debatir con los agentes de la Red Vasca y con el Gobierno Vasco. Yo no he empezado a hablar de ello, pero es algo que se ha abordado y que está ahí. De momento creo que no entra en sus planes a medio plazo, pero el Gobierno Vasco está apostando por desarrollar capacidades en el ámbito de la aceleración de partículas y de ciencias neutrónicas, y obviamente el recorrido natural sería desarrollar una fuente local. ¿Cuándo y cómo? Pues todavía es muy pronto para decirlo.

¿Tiene relación con el resto de agentes vinculados al sector?

Con la industria sí, porque está involucrada en varios paquetes de trabajo, tenemos contratos con empresas vascas. Los centros tecnológicos y las universidades no los conocía, pero a partir del foro que se organizó en abril hemos tenido reuniones para empezar a debatir qué posibilidades de colaboración pueden existir. No tendría mucho sentido que no se estableciesen colaboraciones, porque esto no es una suma cero; se pueden establecer sinergías con las universidades, los centros tecnológicos y con la industria, para abordar conjuntamente qué es lo que se quiere en este ámbito. El Gobierno Vasco apuesta por ello, pero somos los principales agentes los que tenemos que guiarle. En ese debate queremos estar y pensamos que podemos aportar mucho, partiendo de la experiencia y la capacitación que estamos obteniendo con nuestra contribución a Lund.

Antes de su llegada a ESS-Bilbao se le reprochó su escasa relación con la Universidad...

No tiene mucho sentido que un centro como el nuestro no tenga relación con la Universidad. El pasado es el pasado; yo no estaba aquí y no sé qué historia hay detrás. Me he reunido con diferentes grupos de la Universidad, mi disposición es plena, les he dicho que estamos completamente abiertos a colaborar y estamos empezando a tender puentes. También he visto disposición por parte de la Universidad y estamos trabajando en ello. Soy optimista, porque no tiene mucho sentido que no exista esa relación.

Ha comentado que tiene una relación más estrecha con la industria, ¿están las empresas vascas capacitadas para trabajar en este sector tecnológicamente tan avanzado?

Sí, sin duda. La asociación Ineustar engloba a toda la industria de la ciencia en el Estado, y en esa asociación prácticamente el 70% de las empresas representadas son vascas. Antes ya había trabajado con una importante representación de la industria vasca en este ámbito, y sin duda está perfectamente capacitada. Como decía, en la industria de la ciencia es difícil entrar; son tecnologías muy avanzadas, raras si quieres, no son convencionales o comerciales, y cuesta entrar porque todo está muy basado en la confianza. Y creo que la industria vasca ha pasado por ese proceso en las últimas dos décadas y ahora está perfectamente capacitada. En este proyecto estamos trabajando principalmente con empresa vasca, con contratos importantes y de una gran responsabilidad. De hecho, está desarrollando aún más sus capacidades participando en el proyecto de Lund.

El ESS-Bilbao ha estado marcado en los últimos tiempos por la incertidumbre y la plantilla lanzó el año pasado una alerta temiendo por su futuro. ¿Los nubarrones ya han pasado?

Mi mensaje es optimista. Con el último acuerdo entre ambas administraciones, con la firma del convenio, con el crédito que se nos ha concedido, teniendo en cuenta que financieramente estamos saneados y que tenemos un objetivo claro. Obviamente, en la plantilla sigue habiendo cierta incertidumbre, respecto a qué va a pasar después de Lund, y lo entiendo, pero estamos bien posicionados, nos estamos capacitando, y eso nos va a ayudar a desarrollar la viabilidad a futuro. Pero lo primero que tenemos que hacer es cumplir con Lund. Si fracasamos en ese objetivo primordial nos podemos olvidar del futuro. Participar y capacitarse en un proyecto como la Fuente Europea de Espalación es una gran tarjeta de presentación, da un valor añadido que no existe en otros grupos del Estado. Porque al final tampoco hay tantos grupos de ingeniería de investigación que sean capaces de hacer lo que se hace aquí, y eso debería ser una palanca para optar a otros proyectos a futuro. Dentro de mis objetivos está tratar de que esa incertidumbre, poco a poco, vaya disminuyendo, consiguiendo proyectos. Pero esto no es algo que se haga en meses, lleva su tiempo y de alguna manera también depende de cómo encajamos dentro de esa estrategia en Euskadi y en el Estado.

¿Cuál es su relación con la plantilla? ¿Hay sintonía?

Creo que sí. Cuando llegué, de alguna manera todas las piezas del puzzle encajaron y creo que la plantilla está ilusionada. Y es lo que buscamos, que todos rememos en la misma dirección, que nos centremos ahora en lo que mejor sabemos hacer, que es diseñar, fabricar y testear componentes tecnológicos de muy alto valor añadido. Todo ese ruido se ha eliminado. Sigue habiendo incertidumbre, pero también es cierto que, honestamente, estamos en una situación envidiable: tener una financiación asegurada de aquí a 2025, unos paquetes de trabajo asegurados… muchos centros de investigación querrían estar así. Somos una plantilla joven, capacitada y muy bien considerada en Suecia, donde, a pesar de los problemas de financiación que hemos tenido, desde el punto de vista técnico nos tienen en muy buena consideración.

Todo pasa, por tanto, por cumplir el compromiso con Suecia.

Sí. El primer mensaje que le di a la plantilla cuando llegué fue ese: si fracasamos aquí, olvidaos del futuro. Tenemos que demostrar que somos capaces de hacer lo que nos hemos comprometido a hacer, que no es nada fácil, y eso nos servirá de tarjeta de presentación para optar a otros proyectos. Pero ese es el objetivo principal y todo el mundo debe tenerlo muy claro.