Carlos GIL
Analista cultural

Imaginarios

Obabakoak” fue una novela que llegó a las librerías particulares, las bibliotecas públicas y fundó un tiempo nuevo para la literatura escrita en euskara. Su autor, Bernardo Atxaga emprendió un camino de reconocimiento global. Traducida al español, se disparó en ventas y premios y consolidó a un poeta, a un hombre de letras, dedicado en cuerpo y alma a la escritura, con cuentos muy conocidos.

Acabo de ver en un teatro institucional de Madrid el montaje de Calixto Bieito sobre “Obabakoak”, realizado para el Teatro Arriaga con un amplio reparto. Atxaga debe ser el escritor que más textos o pretextos ha proporcionado al teatro vasco contemporáneo, sin escribir directamente obras. El motivo que intuyo es que posibilita imaginarios reconocibles, inspiraciones paisajísticas y personajes innegablemente vascos. Y lo mejor de todo es que se trata de ficciones, que no retrata la realidad de manera fotográfica.

El montaje de “Obabakoak” es solvente, de una factura impecable, con un reparto amplio, todos los elementos y signos escénicos bien remarcados, pero será la versión, será el tiempo, será la mala memoria o una dramaturgia demasiado simple y a base de monólogos, no me llevó al lugar donde recordaba me había llevado la lectura de la novela. Quizás había imaginarios superpuestos que se anulaban. Quizás que cuesta imaginarse en singular los imaginarios colectivos.