30/11/2018

Corina TULBURE
Sueño Georgiano gana tras una campaña corrupta y somnolienta

El magnate Bidzina Ivanishvili ha logrado que su candidata a la presidencia gane en segunda vuelta tras prometer descuentos en comida a los votantes y anunciar la condonación de la deuda a cientos de miles de georgianos pobres. La candidatura opositora no era mejor, con un corrupto Mijail Saakhasvili que sueña con volver de su exilio en Amsterdam.

La candidata gubernamental ganó y el candidato opositor perdió tras una campaña tras la que se han enfrentado el magnate georgiano más rico, por un lado, y un expresidente que huyó primero de Georgia y luego de Ucrania acusado de corrupción. Un espectáculo no solo adormecedor sino desolador.

Imagínese una campaña electoral en la que ni siquiera aparece la foto de la candidata a la presidencia del país, sino solo la del patrocinador del partido en el Gobierno, el hombre de negocios más rico de Georgia, Bidzina Ivanishvili. O que el mismo día de las elecciones los votantes reciban en su teléfono un mensaje de voz del magnate pidiendo el voto para Salome Zurabishvili. O un SMS que ofrezca un descuento de 25% en la comida si sales a votar. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la campaña para la segunda vuelta de las presidenciales en Georgia.

Zurabishvili se presentó como candidata independiente, pero con el respaldo del partido en el Gobierno, Sueño Georgiano, y del billonario Ivanishvili, el hombre que maneja en realidad el destino del país. Su imagen ha empapelado la ciudad de Tbilissi, con el eslogan bajo de «Honor, libertad, desarrollo. Salome Zurabishvili». También se ha echado en falta un programa político que refleje los problemas de la sociedad, como el desempleo y la pobreza. El oligarca, que ganó su fortuna en Rusia y tiene una mansión con zoo particular incluido en Tblissi, ha defendido medidas neoliberales e insistido en que las dificultades económicas son una responsabilidad individual.

Las elecciones se celebraron en una atmosfera muy polarizada, incluida la prensa. Son las últimas en las que se ha elegido por sufragio directo al presidente del país para seis años.

En la segunda vuelta un 59,53% votó a favor de la candidata oficialista y un 40,47% al candidato de la oposición. Pero en campaña los rivales no solo han subido el tono en las acusaciones, sino que han puesto en circulación sumas de dinero y promesas postelectorales.

Tanto la candidata oficialista como el candidato de la oposición, Grigol Vashadze, son caras conocidas de la política georgiana. En el pasado, Zurabishvili, nacida en Francia, trabajó como ministra de Exteriores entre los años 2004 y 2005 con el partido que actualmente se encuentra en la oposición, el Movimiento Nacional Unido. Por su parte, Grigol Vashadze ha servido como ministro de 2008 hasta 2012 en el mismo partido del expresidente Mijaíl Saakashvili, actualmente exiliado en Holanda, y tenía el respaldo este último en las actuales elecciones. De forma indirecta, la confrontación electoral se ha convertido en un enfrentamiento entre Ivanishvili y Saakashvili, Este último mostró su deseo de regresar a Georgia, pero prometiendo no involucrarse en política.

Las alianzas entre los políticos en Georgia no tienen en cuenta ideologías y se hacen y deshacen rápidamente, lo que explica el transfuguismo político.

A falta de propuestas políticas reales, la campaña ha estado marcada por la tensión, las acusaciones recíprocas y las amenazas. Los ciudadanos georgianos se han encontrado, de hecho, ante una falta de opción electoral real. El partido en el Gobierno ha advertido del riesgo de una confrontación civil, recordando el final de la carrera política de Saakashvili en Georgia, marcada por violaciones de los derechos humanos. La oposición ha llamado traidora a Zurabishvili. Tampoco han faltado las inculpaciones recíprocas sobre los vínculos con Rusia, a pesar de que los dos candidatos se muestran a favor de la UE y de la OTAN. Se le han reprochado a Zurabishvili sus comentarios xenófobos hacia las minorías y se ha acusado a Saakashvili de opiniones antisemitas.

Además de la presión verbal, el billonario Ivanishvili ha prometido que perdonaría las deudas a 600.000 ciudadanos georgianos en préstamos de hasta 760 dólares. La condonaciçon se hará a través de la fundación Cartu Charity Foundation, cuyo dueño es el mismo Ivanishvili. Organizaciones como ISFED (International Society for Fair Elections and Democracy) y la oposición denuncian que se trata de compra de votos. Mikheil Benidze, de ISFED, denunció «las presiones y ataques» a las organizaciones que han supervisado las elecciones y a los observadores, además de varios casos de fraude durante las votaciones. Reveló asimismo presiones sobre los funcionarios y empleados públicos para que votaran por la candidata oficialista.

A pesar de la confrontación acérrima entre los candidatos, el analista político Giorgi Tskhadaia lamenta la falta de programas políticos que incluya las urgencias de la sociedad georgiana: «vivienda, empleo, los sueldos bajos. Los actuales políticos distan de ser una alternativa política real», concluye

Magnatea, iragana eta ustelkeria

Lehenengo itzulian espero ez zuen jipoia hartu zuen Georgiako Ametsa gobernu alderdiak. Bigarrenerako buelta ematea erabaki zuen benetan boterea duen Ivanishvilik, Georgiako magnaterik dirudunenak. Herrialdeko ekonomiaren herena berea duen ezkutuko hautagaiak hautesleei merkeago jaten eman zien bozka zezaten eta 600.000 georgiarri bankuko zorrak kitatuko omen dizkie. Hala, bada, aise irabazi dio oposizioko hautagaiari, alegia, ustelkeriagatik erbestean den Saakhasvili lehen ministro ohiarenari.