Marruecos confirma el móvil yihadista en la muerte de dos montañeras en el Atlas
Marruecos confirmó el móvil yihadista de la muerte de dos montañeras que aparecieron degolladas en el Atlas, a la vez que insistió en que «es un país seguro y estable» para evitar un golpe al sector turístico.

El Gobierno marroquí confirmó que la muerte de dos turistas escandinavas el pasado lunes en una región montañosa del Atlas cercana a Marrakech fue «un atentado terrorista».
Los cadáveres de la estudiante danesa Louisa Vesterager Jespersen, de 24 años, y de la noruega Maren Ueland, de 28, fueron encontrados, degollados, en una tienda de campaña donde habían pasado la noche del domingo, en las faldas del monte Toubkal, la cumbre del Atlas, uno de los destinos preferidos por el turismo de montaña en Marruecos.
Según la Fiscalía, cuatro sospechosos detenidos por su relación con el caso pertenecen a «un grupo extremista».
Aunque oficialmente no se mencionó a ningún grupo en concreto, poco después de la declaración del portavoz, se hizo público un vídeo en el que aparecen los sospechosos del atentado jurando lealtad al Estado Islámico (ISIS), en medio de referencias a la guerra en Siria y de insultos al rey Mohamed VI.
Cuatro individuos aparecen con la bandera negra del ISIS a sus espaldas mientras juran lealtad a Abu Bakr al Bagdadi: «Tienes en Marruecos a unos soldados que nadie conoce aparte de Alá, y van adelante para apoyar la religión de Dios», señala el líder del grupo ante la cámara.
El portavoz del gobierno, Mustafa Jalfi, recalcó que los presuntos autores han sido detenidos «en un tiempo récord» –uno de ellos el martes y los otros tres ayer–-, lo que según él es una señal de la «confianza» que merece Marruecos. «Es un país seguro y estable, y seguirá siéndolo», recalcó el portavoz, que subrayó además que este crimen es «ajeno a los valores y tradiciones del país y de la región» donde ocurrió y que en los pasados dos años la Policía marroquí ha desmantelado veinte comandos leales al ISIS.
Desde los atentados de 2003 en Casablanca (33 muertos) y 2011 en Marrakech (17 muertos), Marruecos había reforzado sus medidas de seguridad.
Evitar la alarma en el turismo
La insistencia en la imagen de seguridad de Marruecos y la dosificación de la información sobre el ataque en los últimos días intenta evitar la alarma que aleje el turismo, que con más de once millones de visitantes (2017) es una importante fuente de divisas para el país y supone hasta el 11% del PIB.
El Ministerio de Turismo señaló a Efe que «con excepción de casos raros y aislados, no se ha producido hasta ahora ninguna ola significativa de anulaciones» y que la actividad turística en general, y en la región de Marrakech, «no ha sufrido perturbaciones». La declaración contrasta con testimonios recogidos por la agencia en Imlil, donde se produjo el ataque, y que indican que numerosos grupos de montañeros han acortado sus viajes y salido de esta región.

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