31/12/2018

Lesión de Shengelia para agriar más una dura derrota

El ala-pívot georgiano se resintió de la rodilla tras una acción con Campazzo. El Real Madrid dominó con claridad desde el primer cuarto.

Arnaitz GORRITI
1231_kir_shengelia

KIROLBET BASKONIA 74

REAL MADRID 91

 

Demasiado castigo para un Kirolbet Baskonia que salió escaldado en el último partido de 2018. Sin embargo, lo peor no fue la abultada derrota ante los de Pablo Laso, sino perder a Tornike Shengelia en un lance a medias fortuito y a medias indicativo de que el base argentino del Real Madrid se pasa bastante de la raya. No quiera el propio Campazzo que alguna vez le apliquen su propia medicina.

Después de la espectacular presentación, el duelo se torció desde el arranque. El Real Madrid le dio un primer bofetón de realidad al Baskonia. Causeur se enseñoreaba ante un Janning que insistía en ofrecerle la izquierda, al tiempo que Tavares superaba a Poirier. Fue un calamitoso primer cuarto en el que solo los tiros libres errados por los de Laso suponían una buena noticia, porque hasta un «meritorio» como Yusta se permitía el lujo de dejar inédito de Shields y clavar un par de triples.

Tras el 12-26 del primer asalto, Perasovic tuvo que tocar y retocar su quinteto hasta empezar a atinar, aunque para entonces ya perdía por 13-31. Por fortuna, el quinteto compuesto por Vildoza, Shields, Hilliard, Shengelia y Voigtmann se fue encontrando. Cierto que el Real Madrid sin Tavares es menos omnipresente en la zona, al tiempo que el Baskonia sí metía sus tiros libres, en especial un Shengelia que necesitaba un acierto así para su confianza. Así las cosas, Kirolbet Baskonia llegó a arrimarse a siete puntos, 33-40.

El problema era que Campazzo y Rudy Fernández estaban al quite y evitaban que los 15.544 espectadores se encendieran. Bien a base de puntos o de asistencias, los merengues dieron otro estirón hasta marcharse al receso con 35-47 en el luminoso. Puestos a ser optimistas, los gasteiztarras salvaron el partido en esa primera mitad, sobre todo gracias a mejorar el juego de ataque colectivo, sobre todo merced al talento de Vildoza y la inteligencia de Voigtmann.

Tras la lesión, punto final

Un parcial de 1-5 volvía a poner las cosas muy cuesta arriba para el Baskonia nada más empezar el tercer asalto. Sin embargo, el partido quedaría finiquitado en una transición de Shengelia, cuando Campazzo, digamos que de forma involuntaria, lo paró en falta –señalada como antideportiva– lastimándole la rodilla derecha.

Desde aquel momento, el partido se convirtió en una pantomima. El Real Madrid disparó su ventaja, llegándose al último período con un ilevantable marcador de 48-74. La bofetada de realidad pudiera haber sido aún mayor, pero el propio Real Madrid bajó el pistón, algo que los gasteiztarras aprovecharon para maquillar el resultado con un parcial de 11-0. Quizá alguno se esperanzó cuando el Baskonia se asomó 59-74. No obstante, el propio Campazzo, cuya calidad es indudable, se encargó de disipar cualquier opción de remontada. Mientras, a ver cuán grave es la lesión de Shengelia.

UN MINUTO PARA PENAVA


Con el partido totalmente decidido, Velimir Perasovic decidió darle un último minuto al joven Penava. El ala-pívot bosnio correspondió a la confianza de su entrenador con un tapón a favor, siendo aquella su única acción estadística.