GARA
LONDRES
SALIDA DE REINO UNIDO DE LA UNIÓN EUROPEA

La rebelión de su Gobierno fuerza a May a contemplar el retraso del Brexit

Ante otra probable rebelión en el Gobierno, con la amenaza de dimisión de varios ministros, la primera ministra británica, Theresa May, intenta atajar la crisis planteando al Parlamento la posibilidad de retrasar la fecha de salida de la Unión Europea. May planteará una triple votación en la Cámara de los Comunes que no convence a los brexiters.

La primera ministra británica, Theresa May, dejará en manos del Parlamento la opción de aplazar hasta tres meses la fecha fijada para el Brexit, como última opción para evitar que Reino Unido se retire de la Unión Europea (UE) el 29 de marzo sin ningún tipo de acuerdo general.

May aclaró que se oponía personalmente a ese aplazamiento y que de todos modos no puede ir más allá de junio ya que, en caso contrario, Reino Unido tendría que participar en las elecciones para el Parlamento europeo previstas a finales de mayo.

May lanzó este planteamiento después de que tres miembros de su Gobierno amenazaran con renunciar a sus respectivos ministerios, y de que el Partido Laborista abriera la puerta a un nuevo referendo sobre el Brexit.

La dirigente británica, presionada desde todas partes y ante otra posible rebelión interna en el Gobierno –el pasado noviembre ya tuvo que afrontar una oleada de dimisiones–, anunció al Parlamento que ofrecería a los legisladores la opción de votar el 14 de marzo sobre una extensión «corta y limitada» de la fecha límite prevista.

«Quiero ser muy clara: yo no quiero ver una extensión del Artículo 50», expresó, en referencia al procedimiento de la UE que puso el Brexit en marcha hace dos años. «Nuestro foco debe ser trabajar para alcanzar un acuerdo y retirarnos el 29 de marzo», añadió. Aun así, delineó un procedimiento en tres etapas. En primer lugar, mantiene su compromiso de que el Parlamento vote el 12 de marzo un nuevo plan de salida de la Unión. Pero sin una UE dispuesta a cambiar el Acuerdo de salida es probable el rechazo.

Si la Cámara Baja lo tumba, al día siguiente, el 13, los parlamentarios podrían votar sobre si quieren una salida británica de la UE sin un acuerdo. «El Reino Unido solamente se retirará sin un acuerdo el 29 de marzo si hay un acuerdo explícito» en el Parlamento, aseguró May.

La derrota de la opción de salida sin acuerdo permitiría a la primera ministra someter a voto el día 14 la opción de acordar una extensión del Brexit más allá de la fecha del 29, lo que implicaría pedir una ampliación de la vigencia del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece la negociación sobre la salida de un país comunitario.

May, que aclaró que, si se llega a ese punto, se trataría de un retraso «corto y limitado» del Brexit, quiere contar con más tiempo para intentar renegociar el texto con Bruselas.

Se plantea también la opción de que el Parlamento rechace todo: el Acuerdo de May, la salida sin acuerdo y el retraso del Brexit. Se abre entonces otro mar de incertidumbre en el que el Parlamento podría considerar nuevas opciones, como el nuevo referéndum que los laboristas han afirmado que apoyarían como última opción.

Los intentos de negociar con los representantes comunitarios una modificación del Acuerdo pactado no han prosperado y Reino Unido se aproxima a una complicada ruptura que podría crear caos en los mercados globales y en las fronteras. Por ello, tres ministros literalmente «imploraron» a May para que altere de manera fundamental la forma de llevar adelante el Brexit.

Los secretarios de Estado de Industria, Richard Harrington, Digital, Margot James, y Energía, Claire Perry, imploran a la jefa de Gobierno que se comprometa a prorrogar el artículo 50 del Tratado de la UE si no se alcanza un acuerdo a tiempo en el Parlamento, y así evitar una salida sin acuerdo. «Este compromiso sería recibido con alivio por una gran mayoría de los diputados, empresas y sus empleados», escribieron los ministros favorables a permanecer en la UE, en una columna publicada en el “Daily Mail”.

Los tres miembros del Ejecutivo amenazaron con dimitir «para impedir un desastre» si May no se comprometía a ese aplazamiento esta semana.

Según el diario, otros 15 miembros del Gobierno estarían dispuestos a seguir sus pasos. «Cuando se acerca el día D, pensamos que es nuestro deber hacer algo para ayudar a impedir una catástrofe», explicó Margot James a la BBC.

Los euroescépticos no se fían

Pero en el bando de los conservadores euroescépticos no se fían de la propuesta de May. El diputado conservador Jacob Rees-Mogg, líder del Grupo Europeo de Investigación (ERG), que representa al grupo de tories más euroescépticos, sospecha que es en realidad un complot para frenar el Brexit.

A su juicio, parar la salida de Reino Unido «menoscabaría» la democracia británica, aunque aplaudió el posible retraso en la fecha del Brexit si fuera para ganar tiempo e introducir cambios a la salvaguarda irlandesa, ideada para evitar una frontera dura en la isla de Irlanda, o para contar con un margen mayor para aprobar la legislación pertinente que haga efectivo el divorcio.

Sin embargo, Rees-Mogg afirmó que sospecha que estos no son los argumentos por las que se quiere postergar la ruptura con el bloque comunitario más allá del 29 de marzo, sino que se trata de una estrategia para que el país siga en la UE.

Por su parte, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, acusó a la primera ministra de «prometer algo que sabe que no puede alcanzar», en referencia a su voluntad de renegociar el acuerdo del Brexit con la UE.

Corbyn afirmó que «el acuerdo de salida no se reabrirá» pese a la opción de retrasar su votación, y recriminó a May que el retraso en la fecha del Brexit solo es necesario «por las caóticas negociaciones de la primera ministra y su decisión de dejar correr el reloj».

Desde la UE, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, precisó el lunes que habló con May «del contexto jurídico» de una posible prórroga de la fecha del Brexit, y la consideró «razonable teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos».

El vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis, aseguró ayer que si Reino Unido solicita retrasar el Brexit, en el bloque están preparados para evaluar esa petición y «potencialmente apoyarla».