10/04/2019

Reportaje
 
Chetout, el corredor de Baiona que aprendió a ser gregario en la Fundación

Loic Chetout (Baiona, 1992) es un hombre feliz por naturaleza y más por debutar en la Itzulia y volver a las carreteras en las que destacó al ganar la Vuelta a Gipuzkoa junior en 2010 –corrió en la Fundación Euskadi (2011-13)– y Bidasoa en 2014, lo que ayudó para fichar por el Cofidis.

Joseba ITURRIA
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Ha tenido que esperar cinco años en Cofidis para debutar en una Itzulia que para Chetout «es especial porque son rutas en las que corrí desde cadetes. He ganado en estas carreteras que me gustan y estoy cerca de casa. Es mi país, es el País Vasco. Por eso estoy muy motivado. Es la primera vez que corro y será difícil porque es la carrera más difícil de la temporada profesional y tengo ganas de hacerlo bien. No es una carrera para mi perfil, pero con la motivación puedo compensarlo».

Es más rodador que escalador, pero ganó Bidasoa en 2014 en la última etapa tras atacar en la pared de Erlaitz y llegar escapado. Corrió sus tres primeros años amateur en el Naturgás de la Fundación, con cuyo continental iba a debutar en el Tour de Gévaudan en 2013 tras cinco victorias, una etapa en Bidasoa, y acabar cuarto en la general de la Copa de España. Una caída le impidió hacerlo y fichó por el Blagnac en 2014, con el que además de Bidasoa ganó una etapa en Ronde d’Isard y pasó a Cofidis como stagiaire.

Chetout recuerda a GARA que «empecé a andar en bici de niño porque corría en atletismo mucho y tenía problemas de rodilla. Empece con la bicicleta y poco a poco progresé con la ayuda de Thierry Elissalde, mi mentor. Él conocía a Miguel Madariaga y por su mediación entré en la Fundación con Karl Baudron. Allí progresé mucho y con la pasión he hecho el resto. Corrí en Naturgás con la ilusión de llegar al Euskaltel y al final no fue posible porque desapareció. Por eso he tenido la opción de pasar en Francia, aunque con la ilusión de hacerlo bien aquí».

Considera a Thierry Elissalde (Baiona, 1969), integrante del primer equipo Euskadi en 1994-95, «mi segundo papá. Nos vemos casi todas las semanas y si no podemos vernos nos llamamos. Me trasmitió la pasión y me formó cuando era joven y ha hecho mucho por el ciclismo en Iparralde. Es una de las personas más importantes de mi vida».

De sus años en la Fundación «tengo muy buenos recuerdos porque en País Vasco hay una cultura de ciclismo muy distinta a Francia. Aprendes cosas diferentes. Empecé con la Fundación como si no tuviera nivel. Si eres un buen corredor y empiezas como gregario para trabajar en el equipo aprendes más que en Francia, que habría empezado directamente de líder. Es una escuela muy diferente y por eso progresé más en la Fundación que si paso a amateur en Francia».

El apoyo de Aritz Arberas

De esta etapa destaca la ayuda de Aritz Arberas: «Me preparó en la Fundación y luego cuando estaba en el Blagnac y en mi primer año profesional seguía como mi preparador. Cuando entró en Astana no pudo seguir conmigo y Cofidis quería ponerme otro preparador, pero el que más hizo en la Fundación por mí fue Aritz. Allí conocí a Carlos Barbero, Omar Fraile, que estaba en Seguros Bilbao, tengo muy buenos recuerdos y estoy contento de cómo empezó mi carrera aquí».

Deseaba correr la Itzulia para sentir desde dentro a «la mejor afición del mundo. Se ve por la tele y todos los corredores cuando venimos aquí estamos muy felices porque los aficionados son increíbles. Todos los ciclistas del pelotón no podemos describir con palabras lo que sentimos», dice un corredor que se define como una persona «feliz. La vida es dura y haces las cosas para ser feliz ante todo. El resto viene después».

 

«ME GUSTA TRABAJAR PARA EL EQUIPO, ME MOTIVA MÁS QUE SI FUERA LÍDER»

Está encantado con su rol en el quinto año en Cofidis: «Soy gregario. Trabajo para mis líderes y al final no haré nada, pero si mi líder gana estoy contento y este rol me gusta mucho. Tengo líderes como Laporte y Jesús Herrada que me conocen muy bien. Me gusta trabajar para el equipo, me motiva más que si fuera líder. Siempre digo que funciona la confianza. Si los líderes confían no hay problema y les ayudo bien. Si no confían y me meten presión, no puedo hacer lo que sé».

Es de los últimos en trabajar antes del sprint y así recuerda que ha corrido en dos Vueltas y ha ayudado a ganar a Bouhanni: «Logró una etapa por nuestro trabajo, estábamos Van Bilsen y yo para lanzar el sprint, trabajamos para él y ganamos. Me encanta trabajar así antes del final». Y le gustaría debutar en el Tour: «Todo corredor quiere correrlo. A ver si puedo este año, pero la selección es casi política y no sé si lo haré».J.I.