GARA
BILBO

Tres cuadros inéditos de Goya visten las paredes del Bellas Artes

El Bellas Artes de Bilbo expone unos cuadros pintados por Francisco de Goya para la familia Adán de Yarza, que hasta ahora no habían sido mostrados al público. Tras su periplo durante la Guerra del 36, las obras terminaron en Baiona. Los actuales herederos las han mantenido a buen recaudo en un lugar no desvelado fuera del Estado español hasta ahora.

El Museo de Bellas Artes de Bilbo exhibe por primera vez al público tres retratos inéditos realizados por Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746) a finales de la década de 1780 y propiedad de la noble y acaudalada familia vizcaina Adán de Yarza.

Se tenía noticia de los tres cuadros por una mención que hizo en 1917 el historiador del arte Aureliano de Beruete en un estudio dedicado a la obra de Goya, y por las fotografías que de ellos se publicaron en la revista “Blanco y Negro” de “ABC” en 1930.

Las pinturas, que solo habían podido ser disfrutados por la familia propietaria y su círculo más próximo, representan, de forma individual, al matrimonio formado por Antonio Adán de Yarza y Tavira y María Ramona de Barbachano, y a la madre del esposo, Bernarda de Tavira y Cerón Cuevas, viuda de Fernando Adán de Yarza. Los retratos fueron pintados en Madrid por Goya, cuya autoría ha quedado totalmente confirmada por el estudio de que han sido objeto, aunque se desconoce si fueron con motivo del enlace que contrajeron los jóvenes Antonio y María Ramona en 1787 o como fruto del encargo que le hicieron los consejeros del Banco de San Carlos, del que formaba parte Fernando Adán de Yarza.

Los óleos estuvieron colgados desde 1794 en los salones de la casa solariega de los Adán de Yarza, a la que en ese año regresaron de Madrid los jóvenes esposos, el Palacio de Zubieta, en lo que entonces eran terrenos del municipio vizcaino de Lekeitio, hoy pertenecientes a la cercana Ispaster.

Evacuación

Los tres retratos fueron evacuados de la casa familiar en 1937 por orden del departamento de Cultura del Gobierno Vasco, dirigido por el que luego fuera lehendakari en el exilio, Jesús María Leizaola, ante el avance sobre tierras vizcainas de las tropas sublevadas de Franco.

Trasladados a Baiona, desprovistos de sus marcos aunque en sus bastidores originales, en una caja de madera con los sellos del Gobierno de Euzkadi que los actuales propietarios aún conservan y que se muestra también en el Bellas Artes, fueron entregados en la ciudad de Ipar Euskal Herria a su legítima propietaria, María Adán de Yarza, quien se había refugiado en ella y quien falleció en 1947 sin poder regresar a Bizkaia. Los herederos de María Adán de Yarza y actuales propietarios de las obras, la familia del Marqués del Socorro, José María Solano-Gil Delgado, ya fallecido, y su viuda, Bibiñe Belausteguigoitia, conservaron las obras en excelente estado en un lugar seguro, no desvelado, fuera del Estado Español.

En busca de los cuadros

Tras tener conocimiento de la existencia de estos retratos nunca mostrados en público, la especialista británica independiente en la obra de Francisco de Goya, Juliete Wilson-Bareau, a inicios de los años 90 localizó y pudo ver las obras con sus propios ojos.

Desde entonces intentó convencer a sus propietarios para que las retornasen al Estado español, lo que finalmente logró, con la colaboración del museo Bellas Artes, a finales de 2017.

El autor del estudio, el conservador del Museo José Luis Merino Gorospe, destacó en la presentación de los cuadros el pasado viernes el excelente estado de conservación en que llegaron, solamente con una gruesa capa de suciedad propia de haber sido guardados en una zona rural, con las telas y bastidores originales utilizados a finales del siglo XVIII por Goya para su ejecución y con la capa de pintura original al no haber sido objeto nunca de retoque alguno.

Su condición de obras intactas ha permitido también que el retrato de la matriarca, Bernarda Tavira, conserve hasta hoy un papel autógrafo de Goya con el hombre de la retratada, adherido en la parte posterior del lienzo.

El estudio de Merino Gorospe y los complementarios llevados a cabo por la propia Juliete Wilson-Bareau y el director de la Wallace Collection de Londres, Xavier Bray, han establecido la estrecha relación de estos retratos de los Adán de Yarza con otros retratos del pintor aragonés tan relevantes como el del financiero Francisco Cabarrús e, incluso, con el célebre cuadro “La gallina ciega”.

Los tres retratos permanecerán expuestos, junto a la caja original en la que fueron llevados a Baiona, la investigación de Beruete donde son mencionados por primera vez, las fotos de “Blanco y Negro” y la documentación del Gobierno Vasco sobre su envío a Ipar Euskal Herria, en el Museo hasta el próximo mes de setiembre.