Materia oscura a todo color
«Dark matter», de Alicia Martín López, es una muestra de sus «intropías», formas abstractas que fluyen libremente en el lienzo y fuera de él. El objetivo de la artista es encontrar el orden en el caos. Podrá visitarse hasta el próximo 23 de junio en Tabakalera.

Alicia Martín López es color y formas sin forma, aunque su exposición “Dark matter” evoque a obras oscuras y estelares. Todo tiene su origen en trabajos que, efectivamente, eran más oscuros, aunque los que podemos ver hasta el 23 de junio en el espacio expositivo Kutxa Kultur Plaza de Tabakalera son muy diferentes.
De la mano de la plataforma Katapulta, la artista propone un recorrido por sus obras en torno a la idea de transformación. Su serie de «intropías» es abstracta, no nos da pistas sobre lo que representan, dejando libre interpretación al espectador. «Me interesa el poder evocador de lo abstracto. No doy un mensaje claro de lo que estoy haciendo», comenta.
«Busco encontrar el orden en el caos, y tomo la materia y la forma orgánica como punto de partida», nos explica frente a las primeras obras de esta serie, realizadas con bolígrafo y grafito, como si fueran bocetos. Algunas de ellas llegaron a ser obras de tamaño mayor y otras se quedaron tal cual. «Me gusta revisitar los bocetos porque son honestos, sin pretensión», explica, y añade que surgen ciertos patrones que crean la estética que forma parte de su imaginario.
Poco a poco fue experimentando con los colores creando una «convivencia con el blanco y negro, que confluyen juntos en algún punto». Es como si pusiéramos una gota de tinta en un vaso de agua, que se extiende lentamente creando formas redondeadas, dejándose llevar. También así crea Martín López, por «intuición y sobre la marcha». Deja que sea la propia obra la que le guíe. Por eso, dice que no le gusta casarse con nada. «Cuando tengo una idea que me gusta intento no encariñarme demasiado porque hoy puede funcionar pero mañana igual la tengo que matar. En mis obras hay un estado de metamorfosis continuo», aseguró. Esa es la razón de no ponerles nombre a sus piezas, para no encasillarlas y que cada uno la interprete como quiera, cuando quiera.
Hacia el volumen
Al principio apostó por el formato clásico cuadrado, pero poco a poco las propias obras le pidieron un cambio de formato y tamaño. Algunas comenzaron siendo de un solo lienzo y de formato pequeño, pero pedían salir, más espacio, y han terminado extendiéndose a otros dos lienzos formando un tríptico. En sus palabras, «la obra pide un formato».
Siguiendo ese patrón, llegamos a otros cuadros que carecen totalmente de forma. Más bien, la forma es la que la propia obra tiene, sin lienzo que la contenga dejándola libre. En este punto comenzó a trabajar el collage. A la artista siempre le ha gustado trabajar digitalmente, haciendo collages con Photoshop, pero le faltaba tener la obra física, por lo que decidió aplicar lo que hacía digitalmente en el plano físico, donde utiliza recortes, texturas y diferentes técnicas de color para crear sus piezas. «Cuando me atasco le saco una foto y hago pruebas en Photoshop. Hay decisiones arriesgadas que no puedo tomarlas físicamente, y primero lo pruebo en digital», explica.
En esta fase hay dos obras de gran tamaño que pudo hacerlas gracias a una estancia en Tabakalera entre octubre y enero.
El último paso y el proceso de exploración en el que se encuentra actualmente es, directamente, crear volúmenes dirigiéndose a un aspecto casi escultórico. Para ello utiliza resina casi seca y la modela, como si fuera plastilina.

«Hay que articular un impulso nacional para afrontar los retos»

«El algoritmo se ha erigido en una arma de guerra»

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo

«El imperio norteamericano quiere llevarse el petróleo sin pagar»
