23/05/2019

Pegando fuerte

Karamoko Dembelé debuta a sus 16 años en el Celtic escocés mientras Ribery y Robben se despiden del Bayern con sendos goles.

Joseba VIVANCO
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Roy Keane se lesionó de gravedad en un choque con Alf-Inge Haaland, que, para mayor afrenta, acusó al irlandés de fingir. El de Cork esperó, paciente, agazapado, salibando durante cuatro años, antes de vengarse con una brutal entrada que acabó con la carrera futbolística del noruego. «¡Jódete cabrón!», vino a decirle traducido a la lengua de Cervantes. Un tiempo después, en su autobiografía, reconocería: «Me arrepiento de muchas cosas en mi vida. Esa no es una de ellas». El mejor jugador con el que haya trabajado, confesó su valía Sir Alex Ferguson. «Me he peleado con tanta gente que no se a quién darle la mano antes de cada partido», resume su carácter este mediocampista con el que irse a la guerra aunque no vayas a volver, incluso fuera de los terrenos de juego.

De familia austera, boxeador juvenil, tras pasar por las manos del mítico Brian Clough en el Nottingham Forest, se convirtió en pieza indiscutible de los legendarios Fergie Boys del United. Este animal futbolístico fuera y dentro del campo, cuya pimienta, como Gennaro Gatusso, era su sudor, no ha tenido empacho en radiografiar estos días a los cada vez más jóvenes talentos que despuntan en el balompié internacional: «Mira a Matthijs de Light, está capitaneando al Ajax a los 19 años ganando un salario modesto. Mientras tanto, Rashford –jugador del United– está anotando 10 goles por temporada, matando a hinchas discapacitados en sillas de ruedas con sus tiros libres, ganando 100.000 libras, y Lingard –otro joven compañero en el equipo– ganando 120.000 para ser un Instagrammer».

Roy Keane, tras salir echando pestes del United, incluido hacia su mentor Ferguson, cumplió su sueño de vestir la camiseta del Celtic de Glasgow, aunque una lesión limitara su paso por el club escocés. En el mismo en el que acaba de debutar esta jornada un imberbe jugador del que ya dimos cuenta por estos lares hace tiempo. ¿Recuerdan al adolescente Karamoko Dembelé, de los Dembelé de toda la vida...? Pues ese. Con solo 13 años se estrenó en el equipo sub´20; con 15 años firmó su primer contrato profesional; y ahora ha debutado con 16 años, 3 meses y 2 días con los Bhoys. Escocia (ha jugado con los sub´16 y sub´20) e Inglaterra (lo hizo con los sub´15) se ‘pegan’ por este crío con el ‘77’ a la espalda, que protagonizó la última jornada de la Scottish Premiership en la que el equipo salió campeón, y ya es el más joven en debutar con la camiseta de un club fundado en 1887. Este sábado podría repetir en la final de Copa.

El tiki-taka finlandés

Tercero, tras el Rangers, ha acabado el Kilmarnock, que jugará competición continental por primera vez desde 2001, y tan buena campaña ha hecho que su entrenador, Steve Clarke, ha sido nombrado nuevo seleccionador escocés. Veremos si sorprende un día contando con Karamoko Dembelé, un chaval estilista y de regate en un fútbol de pase en largo.

El Observatorio CIES Football revela estos días que este campeonato es en el que, de media, más se abusa del balón en largo, por delante de la Segunda división inglesa y la liga noruega. Y si bien, frente a lo que se pudiera pensar, el Celtic es el séptimo equipo de las diferentes competiciones europeas que más juega en corto, entre los siete que más apuestan por la patada y a correr están dos escoceses.

En cualquier caso, el conjunto que se lleva la palma es el Rotherdam United, de la Segunda inglesa. ¿Y quién se sitúa en el polo opuesto, aquel que más juega en corto de toda Europa? Puede que el City, o el Barça, el PSG, el Betis... Pues no, hay alguien que lo del tiki-taka lo aplica incluso más que el revelador Ajax de Amsterdam, segundo en esta clasificación. Nos referimos al FC Honka finlandés, equipo que marcha tercero en la Veikkausliiga –que arrancó en abril–, liderada por el FC Inter Turku, el décimo conjunto europeo que más en corto juega la pelota. El Honka, asentado en la segunda ciudad finesa, Espoo, y cuyo mayor logro fuera de su país es jugar unas previas de Europa League en 2008 y caer ante el Racing de Santander, es conocido por su trabajo de cantera.

Un campeonato con más de cien años de historia que pasa por ser más antiguo que la propia Islandia, aunque como tal, su liga date de hace apenas tres décadas y su nombre, Veikkausliiga, no sea más que el tomado de Veikkaus, la empresa pública de loterías. El que ha descartado el cambio de patrocinador ha sido el Bayern de Munich, al que BMW le había puesto encima de la mesa 800 millones de euros por diez años, a partir de 2025 en que expira su tradicional vinculación con Audi; esta última ha respondido con una contraoferta de 1.000 millones y el hegemónico club de Baviera ni se lo ha pensado.

El fútbol puede ser barato

El Bayern se ha proclamado campeón de la Bundesliga, como estaba previsto, a pesar de ser el ganador menos brillante del último lustro e incluso de la última década, frente a un gran perdedor como ha sido el Dortmund, que dejó escapar una renta de 9 puntos sobre su rival. Por cierto, la propia Bundesliga ha reconocido que clubes como el renano podrían estar perdiendo del orden de 200 millones de euros con respecto a otros como el Manchester United por el bajo precio de las entradas, pero que si tiene que ser así por el bien de la sociedad, que así sea.

Sabemos que en Alemania el precio del fútbol es asequible, algo que también se estila en otros campeonatos. El PSG ha batido récord de ingresos por venta de entradas –más de la mitad del aforo por debajo de los de 25 euros– en los partidos del Parque de los Príncipes parisino gracias a que un 20% de los compradores son turistas; y mientras, la LFP francesa ha confirmado una tarifa única para las aficiones visitantes a partir del próximo año: los aficionados de Ligue 1 deberán pagar 10 euros para los partidos de su equipo fuera y los de Ligue 2, 2,5. El equipo de Mbappé y Neymar tiene actualmente 18.000 personas en lista de espera para sacarse un abono de temporada.

Lo que seguro que no verán en este majestuoso estadio es lo que presenciaron los asistentes al encuentro de la liguilla venezolana entre el Táchira y el Academia Puerto Cabello. En el descuento, Giancarlo Maldonado marcó el gol del empate que eliminaba al rival, rompiendo a llorar y no, precisamente, de felicidad: el entrenador del contrario era su papá. Como seguro habrá pocas cosas que igualen la eliminatoria por el ascenso-descenso entre el De Graafschap y el Cambuur, el primero en Eredevisie intentando no bajar, el Segundo promocionando desde la Segunda neerlandesa, y, en medio, el técnico Henk de Jong, actual entrenador del primero pero que ha firmado para el curso que viene con el segundo: si gana, entrenará en Segunda; si pierde, en Primera…

Para historia también la del ya comentado hace días Piast Gliwice, que, finalmente, se ha proclamado campeón polaco, su primer título tras su ascenso a la Ekstraklasa hace diez años, en un apretadísimo campeonato en el que el máximo goleador del torneo ha acabado siendo el bilbaino y canterano de Lezama Igor Angulo, a sus 35 años, con 24 goles en 37 encuentros defendiendo la camiseta del Gornik Zabrze, firmando la mitad de los goles del equipo. El primero en superar la barrera de los 23 tantos en dos temporadas seguidas en la liga polaca desde la II Guerra Mundial.

Con un año más, Frank Ribery dice adiós al Bayern, eso sí, tras anotar uno de los cinco goles bávaros de la última jornada. Se convirtió, además, en el jugador más ganador en la historia de la Bundesliga, con nueve títulos. Su compañero, el tulipán Arjen Robben también se despidió y también anotando. Por cierto, marcó también el francés Kingsley Coman, quien a sus 22 añitos ha jugado ya 7 temporadas como profesional y ha ganado 8 ligas: dos en Francia, dos en Italia y cuatro en Alemania.

La mayoría de competiciones continentales se despide por este curso, salvo en Italia, donde se juega la última jornada este fin de semana con algunas cosas por aclarar cara a Europa y mucho movimiento en los banquillos... ¿Guardiola a la Juventus? Entre tanto, con el estadio San Paolo en obras, arreglando los excusados, pintando la pista de atletismo y cambiando asientos, durante el Napoli-Inter de Milán (4-1) aficionados locales robaron las bombillas de los baños. Como dijo el galés Ian Rush, delantero del Liverpool, «no me gustaba jugar en Italia, era como hacerlo en un país extranjero».