La huerfanita coreana y el soldado turco

Se estrena con un par de años de retraso esta gran producción turca que ha recaudado en la taquilla mundial casi 17 millones de dólares, y su recuperación tardía tal vez se deba a su condición marcadamente melodramática, coincidiendo con que los culebrones turcos se han puesto de moda en la televisión desplazando a los antes hegemónicos productos latinos.
La historia se remonta a principios de los años 50 durante la guerra de Corea, cuando un destacamento turco formaba parte de las fuerzas aliadas que intervinieron en el conflicto entre Norte y Sur. Unos padres nativos que murieron durante un bombardeo protegieron a su hija de los proyectiles, siendo encontrada con vida por el sargento turco Süleyman Dilbirligi, que la adoptó. Como no podía pronunciar su nombre, que era Kim Eun-ja, dedició llamarla Ayla en su idioma y en honor a la luz de luna que brillaba aquella noche. Al final de la contienda no pudo llevársela consigo, pero le prometió regresar a por ella algún día.
En la vida real no pudieron reunirse hasta el año 2002, tal como recoge el documental “Kore Ayla” (2010), y tras casi cinco décadas de búsqueda el anciano Süleyman conoció a una Ayla ya madura.

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