19/08/2019

Reportaje
 
BELAUSTEGIGOITIA, QUIEN ENTREVISTÓ A SANDINO, HOMENAJEADO EN NICARAGUA

En 1934, el laudiotarra Ramón Belaustegigoitia publicó el libro «Con Sandino en Nicaragua. La hora de la paz». Durante dos semanas entrevistó al líder guerrillero en el frente de guerra. El pasado día 5, sus familiares recibieron en la sede de la Cancillería en Managua la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.

Ainara LERTXUNDI
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Ramón Belaustegigoitia nació el 27 de octubre de 1891 en Laudio, siendo el décimo de doce hermanos. Estudió Derecho en Salamanca y dirigió su propio bufete en Bilbo. Compaginó las leyes con su otra pasión, el fútbol. Fue extremo izquierdo del Athletic, equipo en el que coincidieron hasta cuatro hermanos, José María, Santiago, Patxo y el propio Ramón.

En Londres estudió Economía, trabajando como peón con el fin de conocer la estructura agraria británica y su problemática. También ejerció como corresponsal en la capital británica del diario madrileño “El Sol”. En la I Guerra Mundial se unió al Ejército británico como corresponsal de guerra.

Militante del PNV, en 1922 se desplazó a Nicaragua donde contrajo matrimonio. Tres años después se instaló en Torreón (México). En 1933, estando de nuevo en Nicaragua, le atrajo la figura del revolucionario Augusto César Sandino (1895-1934), quien luchó contra la ocupación estadounidense en la primera mitad del siglo XX.

El vecino de Laudio no dudó en desplazarse al norte de Nicaragua, en concreto, a San Rafael del Norte. Allí encontró al líder guerrillero, a quien durante dos semanas entrevistó en el mismo frente de guerra. Fruto de aquellas conversaciones en 1934 publicó el libro “Con Sandino en Nicaragua. La hora de la paz”. Teniendo en cuenta que en febrero de ese mismo año mataron a Sandino, esta obra es considerada clave para conocer su figura y pensamiento. Se cuenta que en una ocasión, Sandino le presentó a su esposa diciéndole «Blanca, te voy a presentar a un señor de un apellido muy largo que al principio no hay manera de pronunciarlo».

Viajero incansable, el estallido de la guerra del 36 le sorprendió en Euskal Herria. Los episodios vividos en su tierra natal los plasmó en el libro “Euzkadi en llamas”, escrito en 1938 en México y en el que se adentra en el exilio, el nacionalismo y los bombardeos tanto de Gernika como de Durango. Toda la familia tuvo que exiliarse. No fue esta la última guerra que vivió de cerca. En la II Guerra Mundial, se alistó en el Ejército mexicano como voluntario cuando barcos mercantes mexicanos fueron torpedeados por submarinos alemanes. Su nombre figura en el Libro de Honor del Ejército.

Sus allegados definen a Belaustegigoitia como «un hombre de gran determinación. Aparte de las visitas regulares que realizaba a Laudio desde México, viajó por Asia y recorrió América entera, de norte a sur, y gran parte de Europa. Fue un vasco amante de su cultura, a la vez que un vasco sin fronteras».

Tras vivir cerca de 60 años en México, vendió su rancho, instalándose a mediados de los 70 en Madrid, donde falleció el 1 de enero de 1981 a los 89 años. Sus restos reposan en el panteón familiar en Laudio.

El pasado día 5, en un solemne acto en la sede la Cancillería nicaragüense en Managua, recibieron la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío, máximo galardón que otorga el presidente de la república a personas distinguidas en el ámbito de las ciencias, las artes, la educación, la investigación, la comunicación y la cultura. Desde su creación en 1951, personalidades como el escritor argentino Julio Cortázar, el uruguayo Eduardo Galeano, el compositor nicaragüense Carlos Mejía Godoy o la actriz Grace Kelly han recibido esta distinción.

En su discurso, el ministro de Relaciones Exteriores, Denis Moncada, resaltó, según manifestaron a GARA allegados de Belaustegigoitia, su valentía y la huella que dejó su trabajo en Nicaragua. «Cruzó toda la sierra nicaragüense a caballo para entrevistar al héroe nacional y referencia del sandinismo Augusto César Sandino, conocido como el ‘general de hombres libres’. A diferencia de otros periodistas, se adaptó totalmente a las condiciones de vida del pequeño Ejército loco de voluntad de sacrificio, siendo considerado por el propio general Sandino como un más de ellos», destacó Moncada.

Su sobrina-nieta Gentzane Belaustegigoitia agradeció en euskara y castellano este emotivo reconocimiento.