15/11/2019

IRANTZU VARELA
ACTIVISTA Y COMUNICADORA

Además de activista feminista, Irantzu Varela es una conocida comunicadora muy activa en diversos medios. Su nombre vuelve a estar en el centro de las pintadas aparecidas en el local de Bilbo de Faktoria Lila y Pikara Magazine junto al mensaje «La violencia no tiene género», como repite Vox, el número 52, como los diputados de ultraderecha, y la firma de un partido ultra residual.

«Los ataques son parte de un proceso de normalización de un pensamiento fascista»
Nerea GOTI|BILBO
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Recién llegada a Barcelona, Irantzu Varela concede a GARA esta entrevista telefónica al hilo de las pintadas que por segunda vez en poco más de dos semanas han aparecido en el local que comparten en Bilbo Faktoria Lila y Pikara Magazine; otra vez con nombre propio, el suyo. «Cansa darte cuenta de que, en mi caso, por decir lo que pienso, y en el caso de las compañeras de Pikara, por contar lo que sucede desde una perspectiva feminista, haya gente que tiene un odio manifiesto y que ha decidido manifestarlo de esta manera tan absurda, tan invasiva y tan intimidante como ir a la puerta de tu casa a pintarte allí», comenta sobre cómo se encuentra tras este nuevo ataque. No solo es «agotador», es que además tiene la «impresión de que «esto va para largo».

Dos ataques en 15 días. No son los primeros ni los únicos, pero esa fijación, esa reiteración… ¿qué cree que hay detrás, algo aislado, organizado?

Algo aislado seguro que no. Llevamos años diciendo que no son cuatro locos aislados ni mucho menos. Empecé a recibir amenazas desde el primer vídeo que publiqué hablando de feminismo y vienen siempre de entornos que no son gente aislada, escondida en su casa detrás del ordenador. Esto forma parte de un proceso de normalización de un pensamiento fascista y machista que cada vez está mas envalentonado y que cada vez tiene un caldo de cultivo más propicio, porque se está normalizando en las instituciones, en la agenda y el debate político, en medios de comunicación. Es el discurso de quienes antes eran completamente marginales y extremistas y ahora parecen, aunque no lo sean, normales. Se han venido arriba, las amenazas, los insultos, las esvásticas, el llamarnos feminazis... es algo que está normalizado y además hay una especie de ficción de la equidistancia según la cual nosotras estamos expresándonos libremente y ellos también tienen derecho a expresarse libremente y no es así.

Las ideas fascistas, machistas, racistas y, en general, las ideas que van contra los colectivos minorizados como el colectivo LGTB no son ideas respetables, no son ideas que tienen que tener espacio en un ámbito democrático. Como ahora hay esta ficción de que tienen que tener libertad para expresar su odio a la libertad y muchos medios de comunicación están comprando ese discurso, las consecuencias son estas.

El fascismo ha tenido un gran crecimiento en el Estado, no tanto en Euskal Herria, y aún así aquí se producen ataques.

En Euskal Herria no ha tenido tanto éxito pero hay fascistas, solo tienes que mirar las votaciones pueblo por pueblo y ver que hay gente tan fascista que considera que votar a un partido fascista es una opción. Los que hacen las pintadas no sabemos quiénes son, pero podría ser desde gente que viene a hacerlas expresamente o quienes se sienten un poco héroes, porque como somos un pueblo en el que gracias a la lucha feminista y a las luchas de las izquierdas el fascismo lo tiene mas difícil para germinar, se consideran héroes y atacan lo que ahora es la mayor amenaza para el fascismo: el feminismo.

«Si van a por una, van a por todas». ¿Han colocado a Irantzu Varela en el centro de los ataques o su objetivo más allá?

Cuando gritamos “si tocan a una nos tocan a todas”, en realidad no solo significa que cada vez que tocan a una las demás vamos a responder sino que la violencia machista siempre a lo largo de la historia, ha sido una violencia ejemplarizante. A las brujas, ya lo decía la Inquisición, hay que matar a unas pocas para educar a todas, todas las violencias contra las mujeres son ejemplarizantes para que nos callemos la boca y permanezcamos en una posición de cuidadoras gratuitas y de explotadas fingiendo ser felices. Se focaliza en mi y en las compañeras de Pikara, porque en mi caso tengo mucha visibilidad, salgo en medios de comunicación masivos y en otros alternativos con un discurso feminista, anticapitalista y antirracista sin censura, y además porque represento todo lo que odian, soy una mujer feminista, lesbiana, republicana, independentista, anticapitalista... soy todo lo que odian.

Me atacan a mi para de alguna manera tratar de callarnos a todas. Por eso el otro día lanzamos el hashtag #aportodas, porque tenemos que estar todas dispuestas a luchar para que no haya ningún retroceso en los derechos y que nos quede muy claro que cuando me atacan a mi vienen a por el discurso y el movimiento feminista y los avances que hemos conseguido.

¿Cómo ve la respuesta institucional a estos ataques?

Si me llegas a preguntar hace un par de días te hubiera tenido que decir que muy decepcionante, pero después de ver que no es algo puntual, se han puesto en contacto con nosotras, sobre todo, desde el área de Igualdad del Ayuntamiento, fuerzas políticas y desde Emakunde, y estamos intentando generar un espacio en el que busquemos respuestas. El año pasado, cuando presentamos “Las violencias digitales”, pedimos que garanticen nuestra seguridad ante una violencia que solo tiene de digital el canal, atacándonos en las redes, pero ahora ya la respuesta es analógica, tienen la responsabilidad de garantizar nuestra seguridad y de atajar los discursos antidemocráticos. Para buscar la fórmula queremos hacer algunas propuestas concretas y, desde luego, interpelamos a las instituciones.

¿Y la de partidos, sindicatos y otros agentes sociales?

La solidaridad llega en forma de muestras de cariño, de apoyo y, a veces, en muestras públicas desde las redes, pero creo que aparte de la solidaridad necesitamos hacer una puesta verdaderamente subversiva para acabar con unas estructuras en las que pueda haber discursos machistas y discursos fascistas. El sistema ha permitido que se cuelen y que parezcan parte del juego democratico, pero un juego en el que pueden jugar fascistas nunca es un juego democratico, habrá que hacer todo lo que esté en nuestra mano no solo para evitar que avancen sino para sacarlos.

¿No respetar al fascismo es ponerse a su altura?

Al fascismo no se le respeta, se le combate. No se pueden respetar ideas cuya esencia es irrespetar. No puedo respetar a alguien que si pudiera me mataría, me metería en un campo de concentración, me llevaría a terapia o las tres cosas. No hay que respetar, hay que combatir y una de las maneras de combatir es desnormalizar. No es normal que haya un partido fascista en las instituciones, que el discurso fascista esté en el Congreso, en un Parlamento, que tengan puestos de decisión, ni que puedan hacer políticas y no es normal que salgan en los medios de comunicación aparentando ser una fuerza más, porque son el fascismo. Tenemos el ejemplo cercano de Amanecer Dorado en Grecia que fue tercera fuerza en el país, allí algunos medios de comunicación dejaron de hacer caso a sus circos fascistas, desaparecieron. Ahí tenemos la receta.

ODIAN


«Soy una mujer feminista, lesbiana, republicana, independentista, anticapitalista... soy todo lo que odian»