18/11/2019

Reportaje
 
LOS JUGUETES DE SIEMPRE, PERO «SEGUROS, SIMPLES E INTELIGENTES»

Roberto García ha llevado la silicona platino al mundo de los juguetes, un campo en el que es poco habitual. Con las ventajas que ofrece este material ha creado piezas que se adaptan al desarrollo del bebé. Poco a poco, avanza en su implantación internacional.

Maitane ALDANONDO
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El juego es la mejor forma y la más natural de promover el desarrollo intelectual, físico y emocional del bebé. Así lo cree Roberto García, diseñador industrial donostiarra que ha creado Dëna Toys, una marca de juguetes de silicona platino «seguros, simples e inteligentes». En su origen confluyen tanto el interés por la crianza que le despertó el nacimiento de su primer hijo como lo aprendido en un congreso sobre siliconas, que en su momento le pareció «una pérdida de tiempo». Con los meses, la idea fue tomando forma y en 2015 empezó a perfilar el producto. Inicialmente, lo compaginó con su trabajo por cuenta ajena, hasta que, tras dos décadas trabajando en departamentos de I+D, aprovechó el golpe de la crisis para lanzarse de lleno con el proyecto.

Constituyó la empresa en 2017 y en ella participan su mujer, Ana Hornos, su cuñada Silvia Hornos, y Jenny Hembree, una amiga del colegio de sus hijos. Agradece el apoyo que desde la idea le ha brindado BIC Gipuzkoa, «una ayuda muy integral, respaldo, formación y subvención». También les ha dado una ayuda «fundamental» Fomento de San Sebastián, la Cámara de Comercio de Gipuzkoa, y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. «Ojalá podamos devolverlo con crecimiento, empleo y riqueza para el territorio».

García siempre ha tenido la inquietud de emprender, de hecho, durante casi una década fabricó joyas de autor junto a su mujer, piezas que vendían, por ejemplo, en Chillida Leku. Ahora son sus juguetes lo que están empezando a introducirse en las tiendas de los museos. Desde mediados de octubre Dëna puede adquirirse en las del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. García cuenta que una mujer se acercó a su stand en la Feria Mundial de Juguete de Nuremberg (Alemania) para informarse, y él no se dio cuenta hasta el final que trabajaba para el MoMA. Les enviaron muestras y tras semanas de silencio, llegó el sí. Aunque sea una «anécdota», espera que sirva de puerta de entrada a otros museos como el Centro Pompidou de Paris o el Museo de Arte de Filadelfia, que ya han mostrado su interés. También están introduciéndose en colegios con oportunidades en Francia y Japón.

Para todo y para todos

Morder, construir, hornear, mojar… son juguetes para todo y para todos, de ahí su nombre. «Dena» significa todo en euskara, la diéresis es un guiño al diseño minimalista nórdico. Tienen tres formas básicas: persona, árbol y casa, que permiten múltiples combinaciones y se adaptan a las etapas del desarrollo entre los 0 y 6 años; y este año han incorporado el arco iris Waldorf. Tienen la magia de los juguetes de madera, pero sin sus pegas, ya que el material es blando, resistente y seguro. La silicona platino es la misma que se emplea en chupetes o tetinas, pero su principal barrera es el precio.

Diseñan y comercializan los juguetes, que por cuestión de gastos, se fabrican en China, aunque García espera poder traer aquí ese proceso en el futuro. Las tiradas son de unos pocos miles por lote y su precio va de 12€ a los 50€. Los venden online en la web corporativa y en tiendas físicas como Abracadabra de Donostia. Desde el inicio el proyecto tuvo una perspectiva global que su promotor cree es la clave de que haya sobrevivido. Dëna está presente en 26 países, aunque reconoce que la penetración en algunas es pequeña y llega a través de países principales.

Hace pocos meses que los ingresos han empezado a superar los gastos. Si bien ha aprendido mucho y ahora está siendo una experiencia positiva, García no olvida los desvelos y angustias que también le ha supuesto. Ha salido adelante con «una mezcla de inconsciencia y optimismo que me caracteriza». Aspira a «seguir siendo los mismos que cuando empezamos, mantener la filosofía honesta y sincera», a crecer para no estar «con el agua al cuello» y a seguir creando nuevos modelos, como los que presentarán en enero en Nuremberg.