Natxo MATXIN
OSASUNA

Faltó poner el broche al trabajo

Herrera mantuvo al equipo metido durante la primera mitad, pero el cuadro navarro encajó a balón parado cuando mejor estaba.

AT. MADRID 2

OSASUNA 0


Osasuna se volvió de vacío del Metropolitano, pese a que Sergio Herrera mantuvo al bloque rojillo metido en el encuentro con sus grandes paradas en la primera parte y que, tras el descanso, tuteó a los locales hasta que se cometió un error de novato. Una falta lateral innecesaria les permitió a los colchoneros abrir la lata y hundir las opciones que hasta entonces atesoraba el cuadro navarro.

Alineó el técnico rojillo, Jagoba Arrasate, un trivote con Fran Mérida haciendo las veces de director y enganche con el ataque, mezclando buenas intenciones por rasear el esférico y también lanzando en largo cuando hizo falta. Lo cierto es que solo los visitantes propusieron ese fútbol más creativo, pues el Atlético centró todos sus esfuerzos en robar y salir rápido, un plan que le hubiera salido fructífero en la primera mitad de no haber mediado las extraordinarias intervenciones del portero rojillo.

El meta burgalés, que recuperó la titularidad, estuvo brillantísimo en varios lances, especialmente frente a un Joao Félix que fue el más entonado entre los colchoneros. Hasta siete paradas de sobresaliente mérito se le pudieron contabilizar al arquero rojillo, que echó las llaves del castillo antes del descanso.

Tampoco es que Osasuna se limitase exclusivamente a defender. También buscó, con la misma fortuna que su rival, la portería de Oblak. Lo intentó Rubén García en un chut lejano en el cuarto minuto y, dos después, Darko, con una pelota al poste. El serbio sería objeto de penalti en el 39, pero en esta ocasión el VAR no quiso saber nada de la jugada, como ocurrió ante el Sevilla.

Todavía le dio tiempo a Roberto Torres a generar otra ocasión de peligro antes del receso con un empalme con la zurda y muy complicado que no encontró los tres palos tras asistencia desde la izquierda de un incansable Estupiñán, uno de los quebraderos de cabeza de la zaga local.

Cuando mejor estaba...

Salió mejor posicionado Osasuna en la segunda mitad, fruto de que juntó líneas y evitó los espacios que le dejó a su adversario en los primeros cuarenta y cinco minutos. Ello trajo consigo un partido de mucho mayor control, más trabado y con menos llegadas a ambas áreas, aunque Sergio Herrera volvió a sacar con el pie un tiro de Correa y Ávila enganchó un empalme que le salió bastante centrado.

Cuando más parecía que el duelo entraba en unos derroteros favorables a los intereses rojillos llegó la innecesaria falta de Estupiñán que provocó un 1-0 que afianzó la estrategia de un conjunto colchonero que comenzaba a ser presa de los nervios ante su inoperancia para asaltar la hasta ese momento infranqueable muralla navarra. El panorama cambió radicalmente con la diana de Morata y Arrasate decidió jugárselo al todo por el todo dando entrada a dos delanteros –Adrián y Rober Ibáñez– para el último cuarto de hora de juego.

No hubo tiempo ni siquiera para sopesar el efecto de tan drásticas variaciones, ya que, a renglón seguido, el Atlético anotó el segundo, al permitir a Saúl entrar con demasiada facilidad en el área osasunista. Al final, cuarta derrota de la temporada que quizás hubiera tenido otro signo de haber aguantado la portería a cero unos cuantos minutos más.