GARA
BRUSELAS

La eurozona sigue a la espera de una reforma, sin concreciones ni fecha

En la cumbre que concluyó el viernes, los líderes de la Unión Europea se limitaron a pedirse a sí mismos que se siga avanzando en la reforma de la eurozona, después de que el Eurogrupo fuera incapaz de cerrar un conjunto de medidas para reforzar la unión monetaria frente a futuras crisis sistémicas. De esta forma se cierra un año de infructuosa negociación.

El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, aseguró el viernes que se había presentado ante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en Bruselas, con la intención de informar sobre el «progreso logrado» en la reforma de la eurozona durante el último semestre. Pero, observándolo con perspectiva, su mensaje estuvo cargado de palabras huecas, porque lo cierto es que las últimas reuniones del Eurogrupo no han dado ninguno de los frutos esperados.

Fue hace justo un año, en diciembre de 2018, cuando la Unión Europea acordó trabajar en un paquete de medidas para mejorar la capacidad de respuesta del área de la moneda única ante futuras crisis.

Este plan debía contar con tres pilares: un embrionario presupuesto de la eurozona para mejorar la convergencia y competitividad; una hoja de ruta para negociar a nivel político el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos (EDIS); y una reforma del tratado del fondo de rescate europeo (MEDE) que le dé más competencias.

Aunque el objetivo era que los ministros de Economía y Finanzas pactaran esas medidas en el Eurogrupo de la semana anterior y los líderes de la UE dieran su visto bueno al acuerdo el viernes, los primeros no fueron capaces de finalizar la reforma del tratado del fondo de rescate ni de consensuar un programa para poner en marcha las discusiones políticas sobre el EDIS.

Nuevo escollo en Italia

Pese a todo, Centeno subrayó que en estos meses el Eurogrupo ha acordado las principales características del presupuesto de la eurozona y, sobre la reforma del fondo de rescate, dijo que quedan pendientes «cuestiones legales muy menores».

«Debemos esperar a que concluyan los procedimientos nacionales y estamos deseando concluir este dossier tan pronto como sea posible, el año próximo», añadió sobre la reforma del tratado que se pretende ratificar a principios de 2020.

Sin embargo, en Italia ha surgido una polémica por la introducción en las reglas del MEDE de las cláusulas de acción colectiva de agregación simple, que en la práctica facilitan aún más que los acreedores tengan que asumir quitas si hay una reestructuración de la deuda soberana. El temor es que esto pueda elevar los costes de la deuda italiana, por lo que varios partidos políticos han planteado reservas y la reforma se ha frenado.