Iratxe FRESNEDA
Docente e investigadora audiovisual

Vivir bajo seudónimos

Louisa May Alcott (Boston, 1932), según Harriet Reisen, autora del guion de la película “Louisa May Alcott: The Woman Behind ‘Little Women’”, «no era la mujercita que ustedes creían que era y su vida no fue un libro para niños». Discípula de Thoreau y Emerson, fue una librepensadora con ideales democráticos y progresistas sobre las mujeres y sobre la esclavitud. Alcott vivió bajo el seudónimo de A. M. Barnard una doble vida literaria que no fue descubierta hasta la década de 1940. La autora de “Mujercitas” escribió una treintena de novelas de suspense, con personajes que abarcan desde asesinos y revolucionarios hasta travestis y adictos al opio. Pero la necesidad apremiaba y no pudo resistirse a aceptar la petición de su editor para escribir algo más «convencional». Su “Mujercitas” fue y sigue siendo un éxito. El 25 de diciembre, el cine vuelve a traernos una nueva versión de la historia, firmada esta vez por la directora Greta Gerwig (“Lady Bird”).

No sé que pensaría Alcott sobre la deriva de su texto, ella que adoraba escribir novelas góticas y se guiaba por sus ideas trascendentalistas, sufragistas y abolicionistas. No sé que pensaría, al escuchar en pleno siglo XXI a Saoirse Ronan, denunciar, una vez más, que las cinco personas nominadas al «mejor director» son hombres. Cómo bien dice la actriz de origen irlandés «aún queda mucho trabajo para que se reconozca por igual las creaciones de las mujeres. Que pase algo así es vital, porque nos recuerda cómo de lejos, obviamente, aún tenemos que llegar». ¿Deberíamos volver a trabajar bajo seudónimos?