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DONOSTIA

Trabajadoras de limpieza de edificios se movilizan en Donostia contra la brecha

De forma separada, ELA y LAB hicieron confluir en la jornada de ayer sendas movilizaciones de las trabajadoras de limpieza de edificios y locales en Gipuzkoa, un sector donde la precariedad casi es la norma.

ELA comentó que el paro convocado para ayer en el sector de la limpieza de edificios y locales de Gipuzkoa en protesta por la brecha salarial tuvo un respaldo «muy amplio» tanto en el sector público como en el privado. Y anunció que, si se mantiene el «bloqueo de la patronal», continuarán con las movilizaciones.

Tras recorrer Alde Zaharra, un grupo de trabajadoras realizó una concentración en la plaza de la Constitución, donde hicieron una hoguera para simbolizar la quema de las desigualdades salariales que, como explicó a los medios de comunicación la representante de ELA Ane Alberdi, alcanza el 28% en este sector.

Esta central, que tiene el 54% de representación sindical en el sector, se mostró satisfecha por la respuesta obtenida por su convocatoria, ya que se trata de un área «muy atomizada» en la que hay «empleadas que están en centro del trabajo solas y totalmente aisladas».

Detalló que en el ámbito privado secundaron la huelga en Ulma, Fagor Automoción y GKN, así como limpiadoras de BM, Zara Home, Oysho, La Caixa y Caja Laboral, mientras en sector público citó los ayuntamientos de Zumarraga, Eibar y Soraluze, y también la Universidad de Oñati.

«También han parado trabajadoras de limpieza de portales, que es lo más difícil para movilizar», indicó.

También en la Bretxa

Convocadas por LAB, otras trabajadoras de limpieza de edificios y locales denunciaron la brecha salarial en varios puntos de la capital guipuzcoana: el túnel de Tabakalera, el centro comercial de San Martín y la plaza de la Bretxa.

«Llevamos un año negociando», recordaron, antes de acusar a la patronal de que «ha jugado con vetos desde el inicio: que no se puede negociar con la referencia del IPC; que, una vez pasado el año, no se negociaran atrasos; o que la brecha salarial no existe». Sin olvidar la responsabilidad de los clientes, que son «la Administración y las empresas privadas que con su silencio y pasividad perpetuán esta situación».

Además, la representante de LAB Haizea Solagurenbeaskoa apeló a la unión sindical ante la lucha de este colectivo que va a ser «larga y difícil».