Las vejaciones, a casa por Navidad
Como el turrón, las vejaciones llegan cada año (si es que algún día se fueron), a nuestras vidas, a nuestros teléfonos móviles. Estos días, una de las imágenes que se difundía era la supuesta guasa que consiste en ser grabado cuando estás ebrio. Desnudo y entre cuatro hombres te lanzan por un suelo encharcado hasta empotrarte contra unas sillas. Mientras se preparan para el impacto, beben con cara de imbéciles, graban y visten jerséis de renos. Después lo comparten en la red, emulando el final de una cena de empresa. Defina Navidad, defina camaradería y amor, defina vejación.
Vejación es hacer circular estás imágenes, es vejación y de las tristes, si me permiten. Mientras, en Bilbo, en los aledaños del ayuntamiento, cientos de mujeres cantan y bailan, ejecutan la performance que da la vuelta al mundo y dicen: «El violador eres tú». Sí, todo aquel que se resiste a reconocer que existe una violencia estructural, sanguinaria, enferma, que afecta de forma directa o indirecta a hombres y mujeres, es una persona que está colaborando para que la violencia machista se perpetúe. Es muy triste ser una persona que veja, porque la sociedad te lo permite, es muy triste no ver más allá de las tragedias, de eso que venimos llamando la punta del iceberg de la violencia machista. Es lamentable llevarse las manos a la cabeza (o ni siquiera eso) solo cuando la muerte llega. Piénsatelo dos veces antes de colaborar con las vejaciones ‘navideñas’, de cualquier índole, recuerda la canción del “violador eres tú” como si fuera un mantra. Feliz invierno.

Sufrimenduaren zikloa ixteko etxeratzea, gazteenen eskaria

Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

«El algoritmo se ha erigido en una arma de guerra»

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo
