Maitane ALDANONDO

«LOS CLIENTES NOS PEDÍAN ESE TIPO DE SOLUCIONES Y DECIDÍ APOSTAR POR MÍ»

Araua RegTech es la iniciativa de ciberseguridad puesta en marcha por la bilbaína Cristina Abrisketa. A través de tecnologías disruptivas, ayuda a las empresas con el cumplimiento normativo, así como a evitar la suplantación de identidad en negocios digitales.

gara-2019-12-22-Reportaje

La transformación digital ha hecho emerger nuevos negocios digitales y, con ellos, nuevas necesidades. Algunas de estas organizaciones ofrecen servicios o productos que requieren verificar la identidad de la persona, garantizar que es quien dice ser, para evitar la suplantación de identidad. Además de la seguridad, deben responder a requerimientos normativos cada vez más exigentes. Para dar respuesta a ambas problemáticas, la emprendedora bilbaína Cristina Abrisketa ha puesto en marcha Araua RegTech.

Regulación, ciberseguridad y tecnología son los tres pilares de esta iniciativa dirigida especialmente al sector financiero y asegurador. Abrisketa es ingeniera informática y lo conoce bien, ya que ha trabajado para grandes empresas de ese campo. Detectó esa necesidad y propuso a su organización invertir en el desarrollo de la solución, pero no cuajó. Por eso, optó por dejar su trabajo y emprender: «Los clientes nos pedían ese tipo de soluciones, y decidí apostar por mí y seguir adelante. Estoy acostumbrada a tener un nivel muy alto de gestión, a ser autosuficiente, pero nunca había pensado en dar el salto. Conté con el apoyo de mi entorno, que también creyó que era una oportunidad».

Se puso en marcha en abril. Entró en el programa Taldeka Digitala de la Diputación de Bizkaia, en el que recibió formación, realizó el plan de negocio y profundizó en el proyecto. También obtuvo una pequeña ayuda, aunque el proyecto lo está financiando de su bolsillo. Por eso, busca inversión o acuerdos de colaboración con universidades o entidades formativas para incorporar al equipo que necesita para llevar a cabo el desarrollo de la idea, sobre todo, una parte que es técnicamente compleja. En septiembre, Araua RegTech fue seleccionada en la primera fase del programa Ciberemprende del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). Como una de las 30 participantes, junto con un proceso formativo, tuvo la oportunidad de presentar el proyecto en León en el Encuentro Internacional de Seguridad de la Información. Antes de fin de año escogerán las diez iniciativas seleccionadas para la nueva fase de formación, esta vez más técnica. La responsable cree que sería un factor diferencial: «Llevar el sello de una organización experta en la materia de cara al mercado es importante, porque son temas muy sensibles y no es lo mismo ir tú sola o con cierto respaldo».

Servicio y desarrollo modular

La iniciativa desarrolla una plataforma en la nube que ofrece una solución integral para la gestión eficiente y eficaz del compliance –«el cumplimiento normativo de la regulación»– mediante tecnologías disruptivas como inteligencia artificial, big data o biometría de reconocimiento facial. Abrisketa lo explica así: «Nuestra misión es construir un producto tecnológicamente complejo para ayudar a las organizaciones a cumplir con esos requerimientos». Ofrecerán paquetes de software, productos modulares y fácilmente adaptables a los sectores. Su intención es liberar el primer módulo en febrero y prevén que toda la plataforma esté completa a finales de 2020. Así, lograrán clientes pronto, podrán testar los módulos en el mercado y recibir feedback mientras siguen construyendo.

La plataforma cubre todo el proceso de alta online, asegurando tanto la identidad como el que la persona no esté en una lista de sancionados, y calcula su riesgo. Tiene el foco en las fintech y las insurtech –startups que utilizan nuevas tecnologías para mejorar el modelo de negocio de las finanzas y los seguros, respectivamente– porque son empresas nativas digitales; así como las casas de apuestas online para atajar el problema de la adicción al juego en menores. Abrisketa señala que «tienen la obligación de verificar la identidad, porque se les aplica la ley de prevención de blanqueo de capitales, pero la realidad es que hay críos que se dan de alta con el DNI de aita o de ama». La biometría de reconocimiento facial que emplean es más completa, por lo que cree que pueden «aportar mucho».

La monetización del servicio será de pago por uso, aunque es posible que a los clientes pequeños les ofrezcan un pago mensual. Saldrán al mercado estatal pero, al ser digital, pueden llegar a cualquier sitio.

Si bien la ciberseguridad está en boga, esta emprendedora opina que falta conocimiento por parte del usuario final y que a nivel técnico hay pocos profesionales, lo que supone un obstáculo añadido para una nueva empresa. No obstante, se ha marcado pequeñas metas alcanzables para no desmoralizarse. «Estoy viviendo una experiencia muy positiva, pero reconozco que hay momentos duros. Confío en el esfuerzo y el trabajo, sé que va a salir», concluye.