Nerea GOTI
BILBO

Un durangarra con 77% de discapacidad reclama a Lakua que beque su transporte a la universidad

«El Gobierno Vasco no quiere que estudie» es el lema con el que Gaizka Prieto, un joven durangarra con 77% de discapacidad, está denunciando que Educación le ha retirado la beca para costear sus traslados en taxi adaptado a la universidad. La razón esgrimida es que en lugar de hacer un máster, que estaría becado, estudia un segundo grado.

Gaizka Prieto padece distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad poco común que le ha ocasionado una discapacidad del 77% y que afecta de forma severa a su movilidad. Estudia en la facultad de Sarriko de la UPV-EHU, en Bilbo. El curso pasado acabó un grado de Márketing y ha comenzado uno de Administración y Dirección de Empresas (ADE) para diversificar su formación y tener más oportunidades de empleo. Se encuentra ahora con que el Departamento de Educación no subvenciona sus traslados, que debe realizar en un taxi adaptado. La razón: según la normativa para recibir beca, después de hacer un grado hay que hacer un máster; en el caso de realizar otro grado, no hay ayudas.

Hasta ahora Educación financiaba parte de los gastos que representan sus traslados desde Durango. Este curso, no. El departamento que dirige Cristina Uriarte se escuda en el decreto de becas, que establece que «después de hacer un grado hay que cursar un máster y no otro grado» para tener los traslados subvencionados, explica el joven. Así está recogido en la norma que regula estas ayudas y no hay forma de introducir una modificación que permita que en casos como este se mantenga la ayuda al transporte, apunta a GARA Eduardo, su padre.

El caso se puede abordar mirando exclusivamente al cumplimiento de la normativa y zanjando el asunto atendiendo a que no la cumple. La familia insiste en el contexto, ayudar económicamente o no a un joven con problemas de movilidad para el que estudiar representa un gran esfuerzo, para que pueda ampliar su formación y tener más posibilidades de empleabilidad.

La de Gaizka Prieto es una historia de superación e implicación personal en una intensa trayectoria que no ha sido fácil para quien empezó a padecer los síntomas de la enfermedad desde niño hasta tener que utilizar una silla de ruedas y valerse de un ordenador para poder seguir con los estudios.

Hasta el curso pasado sus traslados, que suponen un gasto de 100 euros por cada día de asistencia a clase en el taxi adaptado, eran sufragados por el Departamento de Educación, la familia y el Ayuntamiento de Durango. «Hasta ahora la mayor parte del gasto de traslados lo costeaba el Gobierno Vasco, daba 10.000 euros de unos 13.000, el resto corría a cargo de la familia y del Ayuntamiento de Durango, expone Eduardo Prieto.

«Este año nos hemos encontrado con el problema de que la filosofía del Gobierno Vasco es que después de un grado hay que hacer un máster para que nos puedan dar la subvención». Durante meses ha enviado cartas a diversas instancias, ha mantenido varias reuniones con responsables de Educación y la respuesta es siempre la misma, según destaca, el decreto que regula la concesión de ayudas solo contempla seguir con el máster después del grado.

Continuar los estudios

«Solo pedimos que Gaizka pueda continuar sus estudios superiores con el mismo nivel de apoyo que ha recibido hasta ahora», subraya el padre durangarra, que advierte que puede haber más casos como el de su hijo que opten por otro grado en lugar de hacer un máster.

«Mandé cartas desde al lehendakari hasta al portero de Lakua, pasando por parlamentarios, partidos, a la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Bizkaia (Fekoor), al Consistorio de Durango, al decano de Sarriko, a Derechos Humanos del Gobierno Vasco…», cuenta a GARA. Transmitía en esas misivas que la elección de un segundo grado tiene que ver con que su hijo «desea realizar otra formación que quizás pueda permitirle un mejor acceso al mercado laboral», dado que lo va a tener muy complicado para desarrollar actividad laboral en la materia para la que se ha formado.

En esa lucha emprendida este verano, la familia concreta que intentó reunirse sin éxito con Miren Artazar, directora de Política y Coordinación Universitaria. Consiguió una entrevista con el viceconsejero de Universidades e Investigación, Adolfo Morais, el 16 de julio. La reunión duró tres horas y acabó con la misma respuesta negativa a modificar ahora la norma, y la alusión a que quizá en un futuro lo harían.

Este curso, el gasto de setiembre en viajes en el taxi fue de 1.500 euros, precisa, y en octubre alcanzó los 2.200. «Todos los partidos están de acuerdo, incluso el PSE, en que hay que dar una salida a esta situación, menos el PNV», explica Eduardo Prieto, que avanza que no cejará en su intento de que la norma se modifique para atender a situaciones como la de su hijo.

En casos anteriores sí se hizo

De hecho, expone que «ha habido órdenes anteriores que regulaban la convocatoria de becas en las que sí rehicieron modificaciones para estudiantes con discapacidad». Puntualiza también lo referente a las cifras, para precisar que Gaizka ha recibido 58.700 euros cuando el coste total de transporte ha sido de 72.362. «¿Saben los responsables de Política y Coordinación Universitaria quiénes hemos aportado la diferencia de la cuantía total, 13.662 euros?», pregunta. En lo que va de curso es la familia la que está soportando el coste del taxi adaptado a la Universidad, con la ayuda del Ayuntamiento de Durango.

En Durango, personalidades ligadas al mundo de la cultura han suscrito un manifiesto en el que señalan que «no es justo ni lógico que exista subvención de transporte adaptado para cursar un máster y no un grado». Escritores, pintores, bertsolaris y profesores universitarios están entre los firmantes de un texto que señala que la filosofía de Lakua a este respecto carece de sentido y le demandan que «se implique se manera urgente» y dé una respuesta inmediata y favorable a la subvención para cursar el grado elegido, «ejerciendo así su derecho a decidir la formación superior que quiera recibir de manera libre, igualitaria y digna».

El Consistorio mantiene sus ayudas. La edil Marian Bilbatua expone que comparten la opinión y la lucha de la familia por una modificación de la normativa que vuelva a costear los viajes, ya que creen lógico que el joven haya optado por cursar una nueva especialidad universitaria en la que pueda encontrar más posibilidades de empleo.