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Un año de irrupciones inesperadas y confirmaciones espectaculares

El resumen deportivo mundial de 2019 deja gestas de todo tipo, con jóvenes que llegan para quedarse y veteranos que no se van.

Acaba ya un 2019 que, pese a no albergar eventos deportivos de la magnitud de unos Juegos Olímpicos o una Eurocopa masculina que sí llegarán en 2020, ha sido muy intenso. El Mundial femenino de fútbol o el masculino de rugby han podido ser algunas de las citas estrella en los deportes de equipo, mientras que si nos fijamos en las gestas individuales, también hay un montón de nombres propios que merecen mención especial. En el cuadro se citan varios de ellos, y en estas líneas ponemos la lupa sobre algunos.

Megan Rapinoe

Por la celebración de sus goles, firmemente plantada sobre el césped, copete violáceo, brazos extendidos y mentón alzado, se distinguió Megan Rapinoe (California, 1985), capitana de la selección estadounidense que ganó con autoridad el pasado Campeonato del Mundo. También sus discursos, rotundamente reivindicativos ante la injusticia, tuvieron eco. Y es que la futbolista del Seattle Reign estadounidense agitó a las masas, no solo por sus actos con el balón sino también por sus palabras ante un micrófono.

Llegó a Francia siendo una futbolista de renombre, pero su gran Mundial le ha llevado hace pocos días a recibir el Balón de Oro reconvertida en un auténtico icono. Es el rostro femenino más visible del fútbol en la actualidad y disfruta de una repercusión sin parangón entre las futbolistas. Aunque ha llegado a confesarse «algo abrumada» por esta atención, parece dispuesta a utilizarla para mejorar la sociedad en la que vive.

Eliud Kipchoge

Correr 200 metros en 34 segundos supone esprintar a tope para cualquier ser humano adulto en pleno uso de sus facultades físicas. Entre los 7.500 millones de habitantes del planeta hay uno, solo uno por el momento, capaz de sostener durante casi dos horas esa velocidad media de 21,1 km/h: Eliud Kipchoge, un keniano de 35 años que no admite límites en el maratón.

«He estado en la luna y he regresado». La frase no pertenece al astronauta Neil Armstrong, sino al insaciable corredor que el 12 de octubre pasado, 16 años después de proclamarse, con 18, campeón mundial de 5.000 metros, derribó en el Prater vienés el muro de las dos horas en el maratón, la penúltima barrera emblemática del atletismo. La de los 9 metros en salto de longitud permanece incólume.

Simone Biles

El alfabeto griego, el latino, el Braille... y, desde este 2019, también el alfabeto Simone Biles. Al menos en el mundo de la gimnasia artística, la estrella estadounidense puede presumir de haber añadido al abecedario una letra que nadie había empleado antes: la J.

Una modesta consonante que solo vale un punto. Pero un punto que da medallas de oro. Y para conseguirlo hay que hacer casi lo imposible: un doble mortal atrás con triple giro en suelo. Simone Biles lo hizo en el campeonato del mundo de Stuttgart, lo que instaló una dificultad de categoría J por primera vez y para siempre en el código de puntuación de la gimnasia.

Egan Bernal

Una nueva estrella del ciclismo con intenso aroma a campeón irrumpió este verano en el Tour: Egan Bernal, de 22 años, primer colombiano y latinoamericano maillot amarillo en París y el más joven en lograrlo en 110 años. Una hazaña que convulsionó todo el continente, sumada a la del ecuatoriano Richard Carapaz en el Giro de Italia, y que convirtió a la joya colombiana de Zipaquirá, un pueblo agrícola unos 40 kilómetros al norte de Bogotá, famoso por la subterránea Catedral de Sal, en un héroe nacional llamado a marcar una era en el Tour y en el ciclismo mundial.

Un año especialmente intenso en el mundo del ciclismo, con la irrupción de los nuevos portentos Evenepoel, Van der Poel, Van Aert o Pogaçar.