La etapa final de la Garland en Londres

Hay una fórmula ya muy extendida para recuperar estrellas de Hollywood venidas a menos con papeles de personajes decadentes capaces de devolverles interpretativamente a la senda de los Óscar, que le ha venido muy bien a la debilitada carrera actoral de Renée Zellweger para salir reforzada gracias a su plena identificación con una Judy Garland en fase terminal. Y así ha ganado el Globo de Oro por “Judy” (2019) como Mejor Actriz, estando nominada también para el Óscar, junto con el trabajo de maquillaje y peluquería transformador llevado a cabo por Jeremy Woodhead.
La caracterización resulta impresionante pero, como suele ocurrir en muchos biopics, incluidos los musicales, la película que hay detrás no lo es tanto. Sobre todo si comparamos “Judy” (2019) con otro biopic de idéntico esquema narrativo como “Stan & Ollie” (2018), de Jon S. Baird. Aquí la realización del director teatral y televisivo Rupert Goold es menos inspirada, tal vez porque se basa en una obra para los escenarios en la que las canciones ocupan bastante espacio, con “Over the Rainbow” como tema principal a la hora de conectar con el pasado de la protagonista y su juventud marcada por “El Mago de Oz” (1939).

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