«CASO RUI PINTO»: ¿CÁRCEL POR REVELAR LOS SECRETOS MÁS TURBIOS DE FÚTBOL?
El destino del joven portugués e informador de Football Leaks, Rui Pinto, pende de un hilo. 147 cargos en su contra: revelación de secretos, crímenes informáticos, intento de extorsión, etc. Y todo, por destapar las miserias de la industria del fútbol en defensa del interés público.

Rui Pinto espera en una celda de Lisboa el juicio que puede condenarle a decenas de años en la cárcel. Garganta profunda del portal Football Leaks, un enamorado del juego que nunca ha tenido conexión con la industria del fútbol, ningún acceso a los libros de contabilidad de los clubes o a los contratos de los futbolistas, pronto será juzgado en Portugal, tras haber sido extraditado desde Hungría, donde fue detenido. Paradójicamente, su país lo juzga mientras él colaboraba con fiscales de otros países.
Es considerado como el responsable de la entrega de 70 millones de documentos y 3,4 terabytes de información a la revista alemana "Der Spiegel", que luego compartió con otros medios de comunicación, y sirvieron para la publicación de más de mil artículos sobre el tema. Su historia no es diferente a la de Edward Snowden que dio a conocer al mundo un esquema de espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU; Hervé Falciani, que destapó las miserias del secreto bancario suizo; o Julian Assange. Además, mientras andaba cazando los secretos del fútbol, Pinto encontró también los de la mujer más rica de África, Isabel dos Santos, hija del expresidente de Angola, que habría esquilado las riquezas de aquel país.
Jeques, oligarcas y fondos de inversión
Las filtraciones de Pinto arrojaron luz sobre el modelo de negocio y las operaciones bancarias de fondos de inversiones como Doyen, colgó numerosos contratos de jugadores en la red, exponiendo el turbio mundo del fútbol, en el mejor de los casos desagradable, y en el peor, una violación flagrante de las leyes estatales e internacionales. Basándose en esas filtraciones se han desarrollado importantes investigaciones que han derivado en el enjuiciamiento de futbolistas y agentes en varios países.
Su compatriota Cristiano Ronaldo, por ejemplo, fue juzgado por evasión fiscal –también fue reabierto un supuesto caso de agresión sexual– tras revelar Football Leaks los detalles de las complicadas estructuras mediante las que recibía su salario y sus derechos de imagen. El astro portugués tuvo que aceptar una sentencia de dos años de cárcel y pagar 19 millones de euros de multa. También reveló cómo está generalizado el dinero sucio en el negocio, los sistemas con los que jeques y oligarcas explotan el fútbol en beneficio propio. La UEFA está investigando al Manchester City por haber recibido millones de euros de Abu Dhabi mediante contratos de patrocinio falsos. También golpeó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mostrando cómo hizo regalos a un fiscal suizo para acceder a un fiscal general que investigaba su organización.
Sus primeras entregas sacaron a la luz irregularidades de los clubes portugueses, que han normalizado la práctica de compartir la propiedad de sus jugadores con una tercera parte, con fondos de inversión que compran parte de sus derechos en propiedad a la espera de ganar beneficios cuando sean traspasados, lo que posibilita comprar jugadores caros sin tener los fondos para hacerlo. El Sporting de Lisboa interpuso denuncia tras las filtraciones de Pinto, y su presidente, Bruno de Carvalho, animó a la Policía a investigar las fuentes y la veracidad de las filtraciones apuntando que estaba actuando en beneficio de su archirival, el Benfica, club sobre el que apenas daba datos.
Hay mucho en juego, mucho más allá del fútbol. El destino de Pinto depende de una pregunta: ¿Pesan más las malas prácticas y los delitos de las mafias del fútbol que los que pudo eventualmente cometer el joven portugués? ¿Será su contribución al interés público suficiente para protegerlo? Pronto se sabrá. Mientras tanto, aficiones de muchos equipos, en muchos estadios, han salido domingo tras domingo a defenderlo.

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