F. M.
LA IKURRIÑA EN EL EVEREST. 40º ANIVERSARIO

La gesta de un país, en una camiseta

La tarde del 14 de mayo de 1980 una ola de júbilo recorrió Euskal Herria. El hernaniarra Martín Zabaleta y el sherpa Pasang Temba habían desplegado la ikurriña en la cima del Everest. Era la culminación de una aventura que se vivió como gesta colectiva y se festejó como triunfo de un pueblo. GARA lo recuerda ahora con una camiseta conmemorativa.

La fotografía de la cumbre de la primera ascensión vasca al Everest forma parte del patrimonio cultural de Euskal Herria. Fue captada por Martín Zabaleta y en ella se ve a Pasang Temba enarbolando en su piolet la ikurriña y la bandera de Nepal sobre el trípode de la cumbre. Se trata de un documento gráfico extraordinario, que concita todo aquello que supuso la expedición de 1980. Y por ello es el motivo central de la camiseta con la que GARA, en colaboración con la firma de moda natural KOT, autora del diseño, quiere conmemorar aquella gesta en su 40º aniversario. Pero hay más razones.

Entre las muchas celebraciones oficiales y espontáneas de aquella conquista, fue muy popular la camiseta blanca que reproducía la portada de "Egin" del 15 de mayo de 1980 en la que se daba cuenta de la proeza. No en vano, "Egin" fue uno de los principales canales informativos para transmitir los entresijos y el desarrollo de la expedición, de mano de la magistral pluma del periodista Antxon Iturriza.

Las páginas del diario recogieron también la alegría colectiva por un éxito que se consideraba patrimonio común vasco, mientras desde algunos foros trataban de atribuirse la primera «hazaña española» en el techo del mundo. Hasta que se conoció el vibrante «Gora Euskadi askatuta!» de Zabaleta en la cima y se vio la ikurriña ondeando solo junto a la enseña nepalí.

Decimocuarto país

Eran otros tiempos también para el montañismo. Tras el fallido intento de la expedición Tximist de 1974, el éxito del equipo de 1980 colocaba a Martín Zabaleta como 104º humano en hollar la cima más alta de la tierra y a Euskal Herria como 14º país en conseguirlo. En plena carrera por alcanzar las cumbres más altas del Himalaya, estas estadísticas eran palabras mayores.

Las expediciones se hacían todavía en grupos numerosos, con técnicas clásicas y sin un componente estrictamente personal. Y antes que el patrocinador comercial, se reseñaba el origen nacional. Ello se transmitía también a las imágenes y los relatos. En el caso de la expedición de 1980, patrocinada por cierto por la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, tomaron parte doce montañeros de Hego Euskal Herria: cinco guipuzcoanos, dos navarros, tres alaveses y dos vizcaínos.

Las expediciones eran, además, una aventura en sí mismas. La logística debía desplazar toneladas de material en un despliegue más parecido a un asalto militar. Para hacernos una idea, en noviembre de 1979 partió en barco de Bilbo hacia la India una avanzadilla de 13 toneladas de material. En diciembre, los expedicionarios Xabier Erro y Kike de Pablos viajaron a aquel país para recoger el equipo y trasladarlo en camión por carretera hasta Nepal.

Todavía se usaba oxígeno para los ochomiles, aunque ya despuntaban las experiencias vanguardistas de escaladores como Reinold Messner en rehusar este complemento y practicar un "estilo alpino" más ágil, ligero y rápido.

Una huella de valores

Más allá de las cuestiones técnicas y deportivas, la expedición vasca dejó también una huella importante en el acervo inmaterial. La manera de plantear la aventura, la actitud de sus integrantes, la tenacidad, la cooperación, el valor y hasta la modestia mostrada ante la victoria enorgullecieron a la sociedad vasca, que se vio identificada con aquel grupo de jóvenes que abrían nuevos horizontes mentales a su país.

El propio Martín Zabaleta lo demostró desde la cima en sus palabras en euskera por la radio: «Zorionak denoi; denon lana izan duk: espedizionari, xerpa eta Euskal Herrian lagundu diguten guztiona!».

Unos valores que, desde la perspectiva de las dificultades de la crisis sanitaria, la incertidumbre, y también desde otras agresiones externas como el expolio económico por la deuda de "Egin" endosada a GARA, adquieren dimensión hoy en día. Sirva por ello de reconocimiento la imagen de una gesta sobre una camiseta blanca.