Pablo RUIZ DE ARETXABALETA
GASTEIZ
Entrevista
XABI VALDOR
MIEMBRO DE LA RED CIUDADANA BATERA ZAINTZA

«En cada barrio surgirá algo de esta red organizada en comunidad»

Xabi Valdor ha sido uno de los participantes en la red Batera Zaintza. Ha habido experiencias muy parecidas en todo Euskal Herria, pero en Gasteiz ha llegado a movilizar a 2.500 personas para apoyar a vecinos que necesitaban cuidados durante los días de confinamiento. Batera para su actividad, pero mantiene la red creada en los barrios como base para otras iniciativas.

Xabi Valdor valora la experiencia positiva del trabajo de la red Batera Zaintza, pero lamenta la falta de colaboración y reconocimiento institucional que lo habría hecho más fácil. Por ello, ayer dejaron ante las puertas del Ayuntamiento de Gasteiz un simbólico teléfono «que hemos utilizado para recibir llamadas» como forma de recordarlo y de insistir en el trabajo pendiente.

¿Qué evolución ha tenido la experiencia de Batera desde su creación?

La idea surgió de una necesidad que estaba clara en la sociedad. Nos adentramos sin saber muy bien hacia dónde íbamos, pero desde el primer momento la respuesta ha sido muy grata, incluso en algunos momentos nos ha sobrepasado. Hemos llegado a estar casi 2.500 personas en la red. Hubo un momento que tuvimos que reorganizar los grupos de WhatsApp de otra forma, porque no cabía la gente que quería entrar. La valoración que hacemos es muy positiva tanto por la herramienta organizativa que ha sido como por la solidaridad y el trabajo que ha hecho la gente en los barrios día a día.

¿Qué necesidades han detectado? ¿Han ido cambiando?

En los primeros días sobre todo eran cuidados de niños y niñas porque la gente todavía estaba yendo a trabajar y no tenía con quién dejarlos. Luego ha sido básicamente hacer compras, algún recado, tramitar bajas, ir a las farmacias a por medicamentos… Y luego nos hemos encontrado con bastantes casos que sobrepasaban nuestra capacidad de actuación porque eran necesidades especiales, gente que tenía algún tipo de enfermedad o de discapacidad. Y nos hemos encontrado mucha gente sin recursos suficientes para hacer la más mínima compra. Hemos tenido que ayudar de la mejor manera posible, pero siempre sabiendo que nosotros no éramos una herramienta para eso, que las instituciones se tenían que hacer cargo de esos casos más extremos.

Una cosa es hacer un recado y otra hacer frente a esas situaciones duras.

Intentamos tener una relación con los servicios sociales de base, pero también a nivel más político. Y emplazamos al Ayuntamiento a una reunión para coordinarnos, intentar dar una solución a esa gente e intentar hacerlo lo mejor posible. No pudo ser y lo hemos hecho con relaciones más directas en el barrio, centros cívicos y servicios sociales. En la mayoría de los casos, de una u otra manera, hemos podido aportar soluciones pero en algunos se nos han escapado y no hemos podido.

En la nueva situación, ¿qué hará Batera?

Nos lanzamos a esto sobre todo por las necesidades diarias y hemos constatado la necesidad imperante de un sistema público de cuidados. Cada uno hemos hecho lo que hemos podido, pero ahora más si cabe hay que poner encima de la mesa el debate de cómo nos queremos organizar socialmente ante diferentes retos. Batera surgió por una necesidad muy puntual. Hoy por hoy esa necesidad no existe como la hemos conocido estos dos meses. Hemos planteado dejar en stand by la coordinación de ciudad, pero han surgido redes bastante potentes y en cada barrio surgirá algo. No sabemos muy bien qué. Hay grupos con ganas de trabajar y la idea es que cada barrio siga su camino. Si volviera a pasar algo como lo que nos llevó a nacer estaríamos dispuestas a volver. Estamos escuchando que en octubre igual hay un rebrote. Viendo la situación incierta, con toda la referencialidad que hemos cogido y la gente que hemos conseguido unir no sería lógico cerrar la persiana y dejarlo de un día para otro. Mantenemos los grupos de WhatsApp pero sin actividad.

¿Puede valer la experiencia para otras necesidades?

La lectura que hacemos es esa. Ha sido una respuesta en comunidad, organizada desde abajo. Creemos con humildad que ha sido un modelo bastante bueno: preocuparte por los de al lado, los que conforman tu comunidad, ayudarles en lo posible y también ser ayudado o pedir ayuda cuando lo necesitas, con pena de que los representantes del Ayuntamiento no hayan querido colaborar. El trabajo de barrio que ha surgido es primordial, tiene que ser independiente de las instituciones, pero hay situaciones extremas que la organización popular, por falta de recursos, no es capaz de resolver. Debería haber una colaboración. Conocemos el terreno, hemos visto situaciones bastante fuertes, pero nos han faltado recursos, capacidad logística. Cada vez que salías a hacer la compra tenías que estar atento porque, al final, no eres nadie para andar por la calle. Y para esas cosas necesitas una coordinación y un reconocimiento del trabajo que estás haciendo. En nuestro caso, no lo ha habido y nos ha dificultado hacerlo de forma más eficaz.