UNA INNOVADORA ETIQUETA ACERCA LO DIGITAL AL PAPEL
Tagenea ha desarrollado una etiqueta electrónica flexible que busca solucionar el problema del reetiquetado y aportar valor a las tiendas físicas, mostrando información añadida sobre los artículos. Prevé tener un producto mínimo viable para finales de año.

La etiqueta de un producto encierra más información de la que a simple vista pueda parecer. La startup donostiarra Tagenea va un paso más allá, mostrándola en una pantalla que también facilita la conexión entre el comercio tradicional y el digital. Tras dos años de desarrollo ya tienen listo su primer prototipo y esperan llegar al producto mínimo viable para finales de 2020. En ese camino, estrenan oficina en BIC Gipuzkoa y buscan talento para su equipo.
«Resolver algo, que tenga sentido y aporte una solución». Ese es el motor que empujó a al ingeniero donostiarra Ander de Bustos a poner en marcha la iniciativa. Anteriormente, había participando en dos experiencias que le sirvieron para aprender y saber que ese era su camino. Le apetecía dar el paso y mientras estudiaba un EMBA en Madrid, buscaba un problema que abordar. Hablando con una compañera dio con el etiquetado, «un problema que parece sencillo, pero tiene bastante complejidad».
El emprendedor constituyó la sociedad limitada en 2018 y ese mismo año ganó el premio DonostiaEkin a la mejor idea. En los meses siguientes obtuvo el apoyo de la SPRI y de la Diputación de Gipuzkoa a través de BIC Gipuzkoa, de la Comisión Europea mediante los proyectos Smartees y Worth, y recientemente ha recibido una ayuda del programa NEOTEC del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).
Su solución es una etiqueta electrónica flexible que responde a dos cuestiones: una, de operativa, el reetiquetado, y otra, de cruce de canales online y offline. Los cambios en las etiquetas son muy habituales, lo que genera una gran cantidad de operaciones que hay que hacer manualmente. De Bustos lo ejemplifica así: «En el sector de la Moda, cuando el producto etiquetado sale de un origen intensivo en mano de obra como puede ser Bangladesh, te encuentras con que son muchas miles o millones de prendas que hay que reetiquetar manualmente y te enfrentas a un problema operativo». Por su parte, el e-commerce «tiene una capacidad mayor de adaptación y la experiencia de usuario cada vez es mejor y más sofisticada: somos capaces de comparar precios de forma rápida, ver las tendencias, obtener referencias de otros usuarios…». Todo eso se engloba en una experiencia de compra que quiere trasladar al mundo físico, para enriquecer sus ventajas, como poder tocar o probar las prendas.
Sencillo y escalable
Las etiquetas electrónicas de Tagenea abren una nueva categoría de producto, porque están a medio camino entre lo que es una impresión estándar en papel, «que te da información física, pero es estática»; y opciones más complejas como las pantallas LCD, que «aportan una información todo lo compleja que quieras, pero tiene problemas de coste y escalabilidad». Es más avanzada que la primera, porque permite automatizar de forma sencilla la conexión de información en tiempo real, pero, a su vez, es más competitiva respecto a soluciones más complejas. Son flexibles, personalizables, el cliente puede incorporar la información que considere; permiten la identificación automática e individual de artículos, y no necesita interacción para visualizarla –por ejemplo, un móvil– la muestra directamente en la pantalla.
Han completado el primer prototipo con el que han validado el sentido del producto y han podido conocer mejor la tecnología con la que trabajan, así como detallar los pasos que quieren dar. Inicialmente apuntan a la industria del retail, sobre todo, en el sector minorista y en las verticales tanto de moda como de alimentación; sin descartar que su encaje en la industria, en especial en lo relacionado con logística y operaciones, donde tener información en tiempo real de forma sencilla puede tener sentido.
Su objetivo ahora es tener un producto mínimo viable para finales de 2020, inicios de 2021, para proceder después a las primeras pruebas piloto. Para afrontar estos retos empiezan a atraer talento y buscan un desarrollador de software (backend) que se sume al equipo de De Bustos y Kami Benli.
Aunque tenga fijados los pasos, el responsable tiene claro que la mira debe estar en el largo plazo, porque en el corto «es muy difícil que los planes o hitos se cumplan, porque hay mucha incertidumbre todavía». En el plano personal, considera que la parte más compleja es gestionar la incertidumbre, «entender dónde estás en cada momento y buscar una solución al reto que tienes delante, que muchas veces es difuso». Apuesta por ir paso a paso y siendo consciente de que en el día a día es muy difícil percibir lo conseguido. «Muchas veces solo pasado un tiempo miras atrás y te das cuenta de que efectivamente has avanzado», concluye.

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