Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Bi urte, lau hilabete eta egun bat»

Crónica de una insurgencia coral que todavía pervive

A través de “Bi urte, lau hilabete eta egun bat” viajamos hasta un pasado en el que la utopía fue posible y mediante un encadenado de imágenes, el director Lander Garro nos hace partícipes de la esencia telúrica que dinamitó lo que supuestamente era inamovible. En realidad, pasado y presente se conjuran en un documental en el que los testimonios corren parejos a los diversos episodios que dieron forma y sentido al movimiento insumiso vasco que plantó cara a la topoderosa maquinaria política y judicial de un Estado que, ante la indomable evidencia, tuvo que replegarse a sus cuarteles.

Secuencias del pasado, todavía fijas en nuestra retina del recuerdo, cuando unos jóvenes se encadenaban a las puerta de los cuarteles o se rociaban de pintura o compartían celdas en las que, noche a noche, se conjuraban en su ideario, se alternan con los testimonios de algunos de los protagonistas de esta acción colectiva porque, como muy bien recuerda Garro, el movimiento insumiso fue una insurgencia colectiva en la que participaron de manera activa, jóvenes, mujeres y familiares de muy diversas inquietudes que sumaron su esfuerzo en un fin común.

El documental se alimenta de la propia esencia rebelde que nos legan imágenes que recrean, sobre todo, la lucha que se entabló en Nafarroa y que tuvo como epicentro la gris y totémica imagen de la cárcel de Iruñea que, tras ser derruída, surgió hace dos años y de entre sus cimientos el Intsumisio Parkea.

En su esencia, también nos recuerda que los insumisos del pasado todavía mantienen una conducta apegada a dicha esencia y lo demuestran a través de sus palabras y actos presentes. Si bien Nafarroa se erige como escenario principal, en su narración visual también viajamos ha lugares como Catalunya y la isla de Lesbos para comprobar que su legado se mantiene.