Arnaitz GORRITI
CICLISMO - GIRO 2020

Filippo Ganna le devuelve la sonrisa al equipo Ineos

El gigante italiano se destacó en la subida al Valico di Montescuro. Pello Bilbao es segundo de la general.

Nacido en Verbania el 25 de julio de 1996, el gigantón de Ineos Filippo Ganna se impuso ayer en la quinta etapa, de 225 kilómetros entre Mileto y Camigliatello Silano, y de paso de le devolvió la sonrisa al conjunto Ineos, decaído tras el abandono de Geraint Thomas.

Más aún, al gigante italiano alguno le empezó a encontrar trazas de Miguel Indurain, dado que cimentó su victoria en la escalada al Valico di Montescuro –rememorando a aquel Indurain de Cauterets en el Tour de 1989–, superando a unos enrabietados Thomas De Gendt y al colombiano de Movistar Einer Rubio, un dúo mal avenido que acabó enfurruñado mientras que Ganna se les iba a falta de cinco kilómetros para alcanzar la cota de Primera categoría de la jornada.

Previamente, Ganna había formado parte de una escapada numerosa que se fue desgranando uno a uno en la subida del día y que estuvo formada por Salvatore Puccio –Ineos–, Héctor Carretero –Movistar–, Carl Frederik Hagen –Lotto Soudal–, Jhonathan Restrepo –Androni–, Valerio Conti –UAE–, Edoardo Zardini –Vini Zabú–, y Jan Tratnik –Bahrain–.

«Geraint Thomas me dijo que debía intentar ganar otra etapa. Ha sido muy duro porque 82 kilos no son fáciles de mover cuesta arriba. He hecho una gran crono hasta la meta. En la radio no me daban tiempos de los demás, estaba pensando: ‘ok Pippo, a todo gas y hasta el final’», declaró Ganna.

Jonathan Caicedo se queda

Por detrás, el pelotón no dio permiso a más alegrías, y aunque no haya un equipo que domine la carrera, se pusieron a tirar para preparar una bajada peligrosa entre la bruma y la llovizna que caía.

El «Tiburón de Messina» Vincenzo Nibali volvió a oler sangre en cuanto que Yates daba muestras de flaqueza en los instantes finales de la ascensión, así como el ecuatoriano ganador en el Etna Jonathan Caicedo, que tras padecer una caída, cedía mucho antes de lo esperado, cediendo su segunda plaza en la general a un Pello Bilbao que fue octavo en la etapa y, sin dar demasiado la cara, siempre estuvo con los mejores.

Por detrás de un eufórico Ganna, que se enfundó la maglia verde de rey de la montaña –otra similitud con Indurain, cuando en el Tour de 1989 se puso el maillot de topos rojos– el líder Joao Almeida arañó cuatro segundos de bonificación al acabar tercero en la meta, pese a que en los kilómetros finales de la ascensión al Valico di Montescuro se le viera sufrir.

Flecha Brabanzona

Mientras, Julian Alaphillipe, esquivó la maldición del maillot arco iris al batir a Matthieu Van der Poel –ganador el año pasado– y Benoit Cosnefroy en la Flecha Brabanzona, en la que Omar Fraile también brilló.

Como le sucediera en Lieja, Alaphillipe volvió a celebrar antes de hora su victoria, amén de dar un oportuno bandazo para frenar a Van del Poel. En todo caso, el corredor de Deceuninck esta vez sí confirmó su condición de ganador, siendo este su primer triunfo tras el Mundial.