Iparragirre insta a «no cerrar la puerta» a una resolución real
Marixol Iparragirre rechazó la acusación fiscal en un nuevo juicio en su contra en la Audiencia Nacional tras la entrega por el Estado francés el pasado año. La presa vasca reivindicó una resolución del conflicto justa, sin «cerrar la puerta en falso» como tras la guerra de 1936. «Quiero que hablemos de por qué ha pasado, que todo el mundo pueda decir lo que ha vivido y nos sentemos y pongamos unos mínimos», manifestó. Lleva ya 39 años fuera de casa.

La presa vasca Marixol Iparragirre negó en el juicio llevado a cabo ayer en Madrid que fuera la responsable de comandos legales de ETA, por lo que la Fiscalía le reclama 71 años de cárcel aludiendo a un atentado contra un cuartel en Oviedo en 1997.
Esta vista sucede a la realizada en el mes julio, tras la que se le impuso ya una condena de 122 años. Y da continuidad a una persecución reactivada tras cumplir la pena impuesta en el Estado francés, que se prolongó quince años y concluyó con su entrega a Madrid. Iparragirre lleva ya 39 años fuera de casa.
La iniciativa Marixol Askatu ha remarcado con anterioridad su impulso al proceso de resolución, constatando que fue quien dio lectura a la declaración del final de ciclo de ETA desde su celda. Y en esta vista oral Iparragirre también quiso hacer apología de la solución, en el turno de última palabra. «Cuando conozco por la prensa que soy ‘Anboto’ y que soy la responsable de los comandos legales, lo que no me esperaba era que veinticinco años más tarde estaría en este tribunal intentando defenderme», reconoció.
«Llevo dieciséis años en la cárcel, se me condenó por pertenecer a ETA a veinte años y después de cumplir mi condena se me ha traído a España en base a euroórdenes y aquí estoy en Soto, en aislamiento, en la misma situación que mis compañeros estuvieron hace treinta años. ¿Qué hemos adelantado?», preguntó al tribunal.
En este sentido, Iparragirre recordó que «ETA declaró el alto el fuego hace ya casi diez años y se ha disuelto. Y el Colectivo de Presos hizo su reflexión para aceptar la legalidad de la cárcel y demostrar que no somos nosotros los que ponemos impedimentos a que esto tenga una solución dialogada».
Así, aludió a las declaraciones impuestas por tortura y añadió: «No pido responsables y no niego el dolor que hemos sufrido y que hemos causado. Lo que quiero es que nos sentemos, que no cerremos otra vez una puerta en falso como se hizo tras la Guerra Civil. Quiero que hablemos de por qué ha pasado, que todo el mundo pueda decir lo que ha vivido y nos sentemos y pongamos unos mínimos».
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