Arce (MAS) busca el triunfo en primera vuelta en las presidenciales de Bolivia
Casi un año después del golpe que desalojó a Evo Morales del poder, Luis Arce (MAS) busca lograr el triunfo en la primera vuelta de las cruciales elecciones presidenciales del domingo en Bolivia y evitar un balotaje que, de celebrarse, le enfrentaría al expresidente Carlos Mesa.

Bolivia celebra el domingo unos esperados y cruciales comicios generales, pospuestas en dos ocasiones, para elegir presidente y vicepresidente y renovar los 130 diputados y 36 senadores del Congreso, ahora controlado del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales. El miércoles se puso fin a una atípica campaña electoral sin apenas actos multitudinarios hasta sus últimas jornadas debido a la pandemia.
Los seis candidatos que quedan en liza para las presidenciales apuraron el cierre de campaña con llamamientos a los 7,3 millones de electores citados a las urnas, entre los que hay más de un 21% de indecisos.
El exministro de Economía en los Gobiernos del MAS Luis Arce, que lleva como compañero de fórmula al excanciller David Choquehuanca, es el favorito en las encuestas de intención de voto. A una semana de la cita con las urnas, los sondeos más optimistas apuntaban la posibilidad de una victoria en primera vuelta, al situarle en cabeza con el 42,9% de los votos, seguido del expresidente Carlos Mesa, de la alianza Comunidad Ciudadana, con un 33,1%.
En tercer lugar, con el 16,7% de apoyos, quedaría el ultraconservador evangélico santacruzano Luis Camacho, de Creemos, quien cobró notoriedad hace un año en las protestas que acabaron con la salida de Morales del poder y del país. Más relegados figuran Chi Hyun Chung (3,7%), María de la Cruz Bayá (0,8%) y Feliciano Mamani (0,7%).
La Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia declara ganador en primera vuelta al candidato que obtiene mayoría absoluta o el 40% de los sufragios y 10 puntos de ventaja sobre el segundo. De lo contrario, habría balotaje (segunda vuelta) entre los dos candidatos más votados, que se celebraría el 29 de noviembre.
Dos renuncias
Arce se encontraba a unas décimas de satisfacer ambos requisitos para hacerse con el triunfo en primera vuelta, al menos hasta que la presidenta interina, Jeanine Áñez (Juntos) –cuarta en las encuestas–, y el exmandatario Jorge «Tuto» Quiroga (Libre 21), heredero del dictador Hugo Banzer, retiraran sus candidaturas para bloquear la victoria del MAS en primera vuelta y propiciar una concentración del voto, aunque sus apoyos se han repartido entre Mesa y Camacho.
Pero la mayoría de sondeos, aunque coinciden en señalarle favorito, auguran un balotaje entre «Lucho» Arce, que confía en lograr el apoyo de los indecisos para evitarlo, y Carlos Mesa, que en una segunda vuelta aglutinaría el voto de la derecha y la ultraderecha contra el único candidato de la izquierda.
En sus bastiones
Para cerrar la campaña, el MAS eligió El Alto, uno de sus bastiones, mientras que sus principales rivales, Comunidad Ciudadana y Creemos, optaron por Santa Cruz, donde se concentran buena parte del voto de derecha.
Arce denunció que la derecha «ha mostrado su apetito, su ambición del poder, repartirse el Estado como botín de guerra, robarle al pueblo boliviano y además ha mostrado su incapacidad para manejar el país», mientras Mesa, llamaba a «derrotar definitivamente» el protecto del expresidente Morales.
Los principales puntos de la agenda de Arce son la sustitución de importaciones, la generación de empleo, el impuesto a la grandes fortunas, la protección del pago de bonos sociales, la industrialización de los recursos naturales y la garantía de los servicios básicos, en la línea de los años de gobierno del MAS.
Mesa, muy crítico con la gestión de Morales, definió como sus pilares fundamentales la resolución de la crisis económica y de salud y atajar la corrupción.
La peor situación económica en décadas
Las elecciones generales en Bolivia se darán en el peor escenario económico en décadas, caracterizado por los despidos, el cierre de empresas y un desplome de la actividad, una situación agudizada por la pandemia.
Tras la bonanza vivida por el precio de las materias primas que hizo crecer al país por encima del 4% entre 2010 y 2018, cuando se redujeron la pobreza y la desigualdad, la economía boliviana había empezado a ralentizarse. Pero el desarrollo económico y los programas sociales implementados durante los casi 14 años de gobierno del MAS fueron destruidos en solo nueve meses por el Ejecutivo de facto.
Según datos oficiales, el desempleo urbano creció un 5,2% hasta situarse en un 9,4%, lo que agravó los niveles de pobreza en el país, que tiene una de las economías informales más altas del mundo (62%).
El PIB ha caído al -11,1% en el segundo trimestre y el saldo comercial exterior de agosto se situó en -30 millones de dólares.
Los sectores más golpeados por la crisis son la minería, la construcción y los servicios de recreación y alimentos.
El Banco Mundial vaticinó que la recesión provocará en 2020 una caída del 5,9% del PIB, una cifra solo comparable al -4% de 1983, su peor registro, cuando el país enfrentó una devaluación e inflación históricas.GARA

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