EN DONOSTIA TAMBIÉN EXISTE UN INFIERNO Y AYER FUE DESALOJADO
LA ERTZAINTZA DESALOJÓ AYER LOS EDIFICIOS DEL INFIERNO EN LOS QUE UN CENTENAR DE PERSONAS HABÍA CONSEGUIDO UN PRECARIO TECHO EN EL BARRIO DONOSTIARRA DE IBAETA. SE TRATA DE PERSONAS QUE NO TENÍAN OTRA OPCIÓN PARA PERNOCTAR. HOY NO SABEN QUÉ HARÁN. EN ESTA DEGRADADA ZONA, HAY UN PROYECTO PARA CONSTRUIR MÁS DE 500 VIVIENDAS.

En Donostia también hay un Infierno. Está a apenas dos kilómetros y medio de la playa de Ondarreta. En el barrio de Ibaeta, saliendo hacia Añorga. Se llama así a un conjunto de edificios aislados del resto del barrio. Allí, en la que fue la fábrica de plásticos Oramil y otros edificios abandonados, vivían un centenar de personas hasta que ayer fueron desalojados por la Ertzaintza, con la colaboración de la Policía Municipal de Donostia. En los últimos días se había incrementado el control policial, según han denunciado SOS Arrazakeria y Harrera Sarea.
No se sabe por qué se llama el Infierno a esta zona. Hay quien dice que es porque estaba lejos del resto de la ciudad. Otros señalan que había una curva peligrosa. También apunta a la tesis de que es el contrapunto al caserío Belen Berri, ubicado en las inmediaciones. Para la mayoría de donostiarras es solo un espacio degradado detrás de la gasolinera en la que suelen repostar. Un mural con el lema «Bienvenidos al Infierno-Ongi etorri Infernura» en diversos idiomas y en alfabetos latino, árabe y amazigh evidencia que nos encontramos en una zona multicultural.
Sin tener un lugar al que ir
Entre quienes ayer no tenían sitio al que ir estaban cuatro chavales que veían el despliegue de la Ertzaintza desde el bidegorri que une Ibaeta y Añorga, al otro lado de la avenida de Tolosa. Los agentes de la Policía autonómica tenían rodeadas a las decenas de personas que se habían congregado tras dos pancartas que proclamaban «Desalojoen aurrean autodefentsa» e «Infernua bizirik».
La protesta se trasladó desde el Infierno hasta las puertas del Ayuntamiento, donde se denunció que un centenar de personas dormirán hoy en la calle a pesar del toque de queda.
Los chavales que miraban al Infierno eran marroquíes. Solo uno de ellos hablaba en castellano. Explicaron a GARA que la pasada noche estaban durmiendo en el Infierno, al igual que un centenar de personas más. «Había mucha gente aquí», explicó el que habla en castellano en nombre de sus compañeros. «No tenemos casa, no tenemos dónde comer, no tenemos dónde dormir. Igual que toda la gente que estaba durmiendo aquí», añadió.
Junto a ellos, unas pocas mantas apiladas, que era lo único que habían podido salvar del desalojo.
«No tenemos papeles», añadió. Evidentemente, quien tiene que dormir en una fábrica abandonada en una zona que se llama Infierno es porque no tiene más remedio. Era su caso. Siguen siendo su caso hoy, estén donde estén. Lo que más les preocupaba ayer al mediodía era dónde iban a dormir hoy. No sabían qué iban a hacer. «Está complicado», asumían con resignación.
A pesar de que la zona se llama Infierno parece que tiene un gran atractivo para algunos. No en vano existen un plan urbanístico para construir más de 500 viviendas, en lo que sería la prolongación de Errotaburu. Se trata de una operación más de las que se anuncian en el barrio de Ibaeta, como la reciente recalificación de la parcela de “El Diario Vasco” para construir viviendas.

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