Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Medjugorje, la película»

Las apariciones marianas en Bosnia y Herzegovina

Hay una frase promocional de la distribuidora de cine cristiano European Dreams Factory muy buena, que dice a propósito de “Medjugorje, la película” (2021): “es el trailer del cielo”. Nunca había oído algo semejante en toda la hitoria de los estrenos en salas comerciales, por lo que al menos hay que reconocerles que ofrecen un producto singular que quieren hacer atractivo a toda costa. Por esa misma razón en la ronda de testimonios del documental se incluyen además de las voces anónimas, las de gente famosa como el superviviente uruguayo del accidente aéreo de los Andes Nando Parrado, o como la mediática Tamara Falcó o María Vallejo-Nágera. Fuera de dichas presencias anecdóticas, está el grupo de videntes a los que se les aparece la vírgen en esta pequeña aldea de Bosnia y Herzegovina, junto con Jesús García Colomer, que es el conductor de este competente audiovisual.

El autor le pone profesionalidad y da la cara, en el sentido de que argumenta de forma racional e inteligible un fenómeno de supuesta naturaleza milagrosa. No comete el error de hablar en primera persona de visiones o de sonidos procecentes del más allá, sino que prefiere basar su discurso en un clima de religiosidad contagiosa. Todo parte de su experiencia personal, ya que en cierto modo se sentía predestinado durante una profunda crisis existencial a ese viaje revelador que le llevaría a Medjugorje (se pronuncia “medjugorie”), y en el 2006 recibió el encargo de un reportaje periodístico que le cambiaría la vida.

Las peregrinaciones persiguen eso, sentir una llamada o una señal que de un giro a su paso por este mundo como antesala del otro. Un trío de adolescentes fueron el origen en 1981, cuando la aldea pertenecía a la antigua Yugoslavia, y desde entonces el lugar resulta mágico para sus visitantes llegados de todas las partes del mundo, alcanzando una especie de comunión o éxtasis místico en masa.