Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Dog. Un viaje salvaje»

Una película de carretera uniformada

Apesar de que el mundo vive en estos momentos una ola de sentimiento en contra de la guerra, “Dog” (2021) no es una película antibelicista bajo ningún concepto. Channing Tatum debuta en la codirección tomando ejemplo del Clint Eastwood más conservador, que sabe cómo hablar de la problemática de los excombatientes, pero sin cuestionar al Ejército y a la beligerante política exterior de los Etados Unidos. Es más, los dos protagonistas de la película, un humano y un perro, se esfuerzan por superar sus traumas a causa del combate para poder volver a filas. En el caso del animal, debido a que fue entrenado para la acción militar, y en el de su acompañante porque no conoce otra vida que la del soldado. De hecho, comparten destino para honrar al compañero caído, y es que el motivo de su viaje juntos es asistir al funeral del ranger que ejerce como nexo de unión en su devenir.

Se puede decir que, a pesar de que se trate de un proyecto personal de Tatum enfocado a la taquilla, tal como refrendan las estupendas cifras alcanzadas, su mérito es más de preparación en amaestramiento de canes que en el apartado técnico audiovisual. Porque la interrelación entre el actor y el pastor belga malinois bautizado en la ficción como Lulu es la que vertebra y canaliza toda la narración, ya que el perro está estresado y se comporta de modo muy agresivo, siendo poco menos que indomable. El protagonista deberá luchar contra su propio conflicto interno y a la vez resolver el de su irracional e instintivo acompañante.

Sabido es que las películas de carretera que conectan con las “buddy movies”, también cuando el emparejamiento es entre humano y mascota, son fáciles de seguir para el público. Al fin y al cabo se trata de compartir un trayecto a sabiendas de que la relación irá mejorando según transcurran los kilómetros, en esta ocasión con los paisajes de la Pacific Coast Highway.